viernes, 24 de octubre de 2008

No se que titulo ponerle a esto....

Me habia quedado en el viernes, dia poco interesante si los habra. Primer clase a las 9 con el curso de Virginie, luego a las 10 con el de Marga, y a las 11 el dia habia terminado. Solo cambia un poco a la noche, cuando vamos a tomar algo al Bommel, junto con Na, Anita, Nathalie, y varios otros asistentes que se nos unen, pero como estaba extenuado, no volvi muy tarde que digamos.
El sabado por la mañana es dia de lavado de ropa, asi que voy temprano al depto de las chicas para depostiar mis harapos, y oh sorpresa! Na ha ido a buscar la Neufbox, con lo cual en pocos minutos podria tener internet pancho en mi casa. Ayudo a conectar absolutamente todos los cables (nada puede ser facil en Francia, parece un deporte nacional el de "complicar las cosas"), y luego de un par de intentos fallidos, el magico enlace interplanetario funciona! La señal es debil, y el maldito proveedor lo ha bloqueado todo, pero al menos se puede navegar por internes. De todas formas, poco mas tarde tengo que reunirme con Iris, una asistente alemana super simpatica que tiene que rendir un examen de español en dos semanas para recibirse, y quiere practicar un poco de castellano. Luego de una vuelta por el puerto (el dia era bastante lindo, como la mayoria de los que me han tocado hasta ahora), y un cafe en el "centro", cada uno vuelve a su casita, y ahi me quedo hasta el dia siguiente, cuando ire con Morgane a Wormouth para una caminata. Llamo a mi abuela, con quien no hablaba desde que me habia ido, con mis papas, y con Julio, que tiene que irse rapido, por lo que poco pude conversar con el.
El domingo a la mañana no es muy distinto de los otros dias, a excepción de un llamado a mamá de alrededor de 1 hora por su dia que logra consumir la mitad del credito de mi telefono (llevo 50€ gastados en menos de un mes). Espero pacientemente la hora en que va a pasar Morgane, que llega mas que puntual. Vamos por un camino rodeado de campo (algo bastante normal en esta region), y llegamos a un pueblito chiquitito llamado Wormouth donde, por ser domingo, todo esta completamente cerrado. Nos encontramos con otros profesores, uno de los cuales va a guiar una interesante caminata de 10 km. por la region, jugo de naranja, manzana, cerveza, y waffles incluidos. Volvemos alrededor de 4 horas mas tarde, y me dispongo a ver el partido de Boca por internet, cosa que no logro, pero si llego a captar la emision de Victor Hugo, al tiempo que hablo con Cecile (que está en México pero suele vivir en Lille), y con Julia (que vive actualmente en Lille), a quienes no puedo evitar gritarles el glorioso gol de Viatri. La noche cae lentamente, pero a pesar del cansancio por la caminata no logro dormirme antes de la 1 de la mañana, y al otro dia hay que levantarse muuuuy temprano.
Lunes a las 6 suena la primer alarma del telefono, la cual logro apagar y espero a la siguiente, unos 30 minutos mas tarde. En ese momento me levanto y me alisto para salir, a las 8 tengo que estar en el collège Boris Vian, de Coudekerque Branche. Estupidamente pienso que puedo ir caminando, pues a pie no son mas de 30 minutos, pero el frio matinal me obliga a tomar el colectivo, sin desayunar nada pues ya no tenia viveres. Llego y tomo un cafe y como un Mars, y listo para una de las clases mas aburridas de la semana, 55 minutos de observacion a cargo de Evelyn. Luego llegan 2 horas de clase con Morgane, que son un poquito mas entretenidos a causa de la participacion que se me da. Sin embargo, al terminar la tercer hora huyo hacia el liceo para almorzar con Nathalie y Anita, y luego ir a clase de Silvia, donde nuevamente tengo que presentarme, y mas tarde a la clase de Marga, hasta las 18. Cena una hora y cuarto mas tarde, y de nuevo internet, aunque ya no funciona como al inicio. Al dia siguiente la unica hora de clase empieza a las 16, asi que el dia se presenta bastante libre.
Me levanto el martes a las 9, pero mi actividad no comienza sino hasta poco antes de la hora de almorzar. Como y me dirijo a comprar algunos articulos de libreria y mi pasaje en tren a Lille, al dia siguiente voy a pasar el dia para lo que se suponia debia ser una recepción de la Mairie para todos los asistentes, comida incluida. Vuelvo y tengo mi primer clase con Laure, quien por haber vivido un año en Mexico tiene una idea bastante mas amplia que el resto de latinoamérica. La clase termina a las 5, y luego de un tiempo de espera me dispongo a bajar a cenar, pero llega un menaje de Nathalie: en el Bommel, con la compra de una cerveza, la comida es gratis, asi que espero pacientemente a la hora de partir, y vamos con ella y con Danielle, y al llegar encontramos a McKenzie y a Katharina, asistentes yanqui y alemana respectivamente. Tomamos y charlamos un rato, pero antes de medianoche ya es tiempo de volver, las clases del dia siguiente empiezan muy temprano.
El miercoles nuevamente a las 7 estoy arriba, me alisto y bajo para encontrar a Claudie e ir hacia su salón, donde me encuentro con solamente 9 personas, estudiantes de Terminal que hablan y entienden bastante mas que el resto, con ellos voy a poder hacer cosas mas interesantes. Tienen que preparar unos orales, asi que pasan 3 y la hora termina. Una horita de tiempo y me voy a la estación a encontrar a Yolanda, con quien vamos a visitar el museo de bellas artes de Lille. Llegamos a la ciudad y nos disponemos a buscar un lugar para almorzar. Encontramos un barcito barato, comempos unos panini y entramos al museo, que no tiene nada super interesante (al menos comparado a lo que nos habian dicho), pero de todas formas nos quedamos ahi durante unas 3 horas, hasta el momento de ir a la Mairie, donde encontramos a Julia, Cielo, y otros asistentes de español, quienes al igual que nosotros esperaban al menos un aperitivo, que nunca llegó. Después de unos minutos de espera, decidimos ir a un bar a tomar un vaso de cerveza y charlar un rato. Se empieza a hacer tarde y decidimos irnos, los que viven en Lille a otro lugar, los que vivimos fuera a la estacion de trenes. Nos perdemos un par de veces, pero por suerte llegamos poco antes de que salga un tren hacia Dunkerque, que tarda hora y veinte y llega a las 22.30 a la estacion. El panorama es desolador: no solo la obscuridad reina, sino que la gente brilla por su ausencia. No hay absolutamente NADIE ni NADA, ni colectivos, asi que vamos caminando con Yolanda hasta su casa, en St. Pol Sur Mer, y luego yo voy caminando un laaargo trecho hasta la mia, no sin antes pasar por el unico local que parecia abierto (y que en realidad estaba extrañamente cerrado pero con las luces prendidas y la puerta abierta), y comprar el unico sandwich que unos arabes se dignan a prepararme. Llego a casa a las 12 y monedas, pero por suerte el jueves tengo el dia libre, puedo descansar placidamente.
El jueves por la mañana es nuevamente dia de lavado de ropa, tengo que preparar todo para Inglaterra, asi que voy al depto de las chicas, que me dejan la puerta abierta para que pueda lavar a voluntad. Luego de 50 minutos vuelvo a colgar todo a mi habitacion, y no mucho después me encuentro con Nathalie para almorzar en el comedor. Mi dia libre continua en mi habitacion, y no es sino hasta las 15 que voy a la sala de profesores a imprimir unos trabajos, luego al banco a dejar una carta, y finalmente a encontrarme nuevamente con Iris, con quien tomo un te en otro bar del "centro" de la ciudad durante casi dos horas, para luego volver al depto. Una hora y media mas tarde estoy saliendo con Anita y Nathalie para la casa de Yolanda, que nos ofrece una cena. Comemos una tarta con abundantes verduras, vino rosa y una torta de postre, al tiempo que despotricamos contra los franceses en todas sus formas (como estudiantes, como docentes, como personas, etc.), lo cual me atrae en demasia. Sin darnos cuenta, se hacen mas de las 10, y ya perdimos el ultimo colectivo de la noche (si, antes de las 10 no hay mas servicio), asi que tomamos un jodido taxi de 13€, pero en 10' estamos en casita, y en 20' preparado para dormir, pues al dia siguiente (viernes), toca nuevamente levantarse temprano.

sábado, 18 de octubre de 2008

La primer semana competa en Dunkerque

Me habia quedado en el martes. Fueron mis primeras clases solo, y con el grupo de estudiantes que mejor saben hablar (si bien no son ninguna luz, comparados al resto podrian ser Cervantes), clases que deberian haber continuado por la tarde, pero que fueron afortunadamente canceladas. Afortunadamente ha llegado el lavarropas al liceo, asi que me dispongo a lavar la tonelada de ropa sucia que tenia acumulada desde el jueves/viernes, y mas tarde vamos con Nathalie a la universidad, donde una chilena canta poemas de Pablo Neruda. Nos encontramos también con Morgane, mi profesora del collège, y con Yolanda, la española que vive cerca de Dunkerque. Luego de alrededor de 1 hora de musica, cerramos con un aperitivo (pisco incluido), y Nathalie y yo vamos al Bommel Bar a encontrarnos con otras asistentes de inglés. Unos tres años después de no haber hablado una palabra de inglés, me veo obligado a escuchar a 3 inglesas y una americana contando sus anécdotas de la semana. Modestia aparte, no pensé que entendería tanto. Piensan ir a Brujas el finde, y les cuento mi experiencia con el tipo de la estación de La Panne, para que sean precavidas. Empiezan a irse todos (aunque apenas sean las 11), y nosotros también, Nathalie, Danielle y yo. La primera tenia un hambre voraz, pero en el país de Asterix, todo cierra alrededor de las 10, excepto un bar que vende comidas rápidas, más rápidas de lo que pensábamos. Pide una hamburguesa que para nuestra sorpresa llega en una cajita de carton y envuelta en un plástico. Sólo tuvieron que calentarla en el microondas. Caminamos hasta el liceo, ellas tienen que levantarse a las 8 al día siguiente. Para mí, es mi día libre.
El miércoles, después de desayunar y dar algunas vueltas por el liceo, voy a almorzar y se me ocurre la brillante idea de ir a Auchan a comprarme mi notebook para poder conectarme con este maravilloso mundo de la internet. Luego de pifiarle dos veces al colectivo, logro tomarme aquel que me lleva, y llego al supermercado, que esta a unos 2 o 3 km de la ciudad. Un vendedor amablemente se presta a ayudarme a elegir mi ansiada computadora, pero en el momento en que me decido, me dice que de esa ya no tienen mas, excepto la que esta en exposición "no importa, me la llevo igual", luego de lo cual, me dice que me de una vuelta por el super, que en 15 o 20 minutos esta embalada y lista. Doy dicha vuelta, y grande es mi sorpresa al volver y ver que todo sigue igual, y que incluso la gente sigue pasando y toqueteando la que en unos minutos deberia ser mi PC. El otrora amable vendedor me presenta a un colega, que es quien va a seguir atendiendome, pero luego de 10', empieza a asistir a otros clientes, por lo que, al cabo de aproximadamente media hora, la notebook sigue en su lugar. El primer vendedor, luego de unos 10 minutos mas se percata de esto, y me pregunta si fui atendido, a lo que respondo que no, y me presenta a un 3ero. Luego de pasar frente a mi nueva adquisicion, noto que hay un programa corriendo que me pide esperar 50 minutos mas! Ante mi cara de furia incontenida, el tercer vendedor me pregunta que pasa, y casi encolerizado le contesto que hace 50 minutos me dijeron que en 15 tendria mi PC, y ahora me entero por mi cuenta de que tengo que esperar 50 minutos mas. Mi furia es aplacada por una valija portanotebooks de regalo, y a los 20' me estoy largando del supermercado con cierta felicidad con mi chiche nuevo. Llego a mi cuarto y empiezo a buscar redes wifi para robar como un desquiciado, cosa que no logro. Al dia siguiente tengo que ir temprano a mis primeras clases de collège, asi que bajo a cenar y vuelvo al cuarto a dormir.
Jueves me levanto temprano para llegar a tiempo al collège, pero me levanto tan temprano que tengo todavia unas dos horas antes de empezar, asi que decidoir caminando, sin mapa alguno (DANGER!!!), pero llego perfectamente, y con 40 minutos de adelanto, en los que espero pacientemente en sala de profesores. A las 10.50 llega Morgane, y luego de hablar un poco nos vamos para el aula. Los chicos son bastante menores que los del liceo, y la disciplina que se les imparte es todavía mayor. Dos horas de embole total escuchando a los mocosos balbucear en español. Hora de almorzar. Los profesores aca tienen un salon comedor aparte, reflejo de la relacion de superioridad que se quiere mostrar aca entre docentes y alumnos. Una hora y media de almuerzo, y luego a la sala de profesores donde nos encontramos con Evelyn, que va a dar la clase que voy a observar. Esta vez es aún peor. No solo es un embole la clase, sino que la profesora tiene menos onda que pelo de chino, asi que cuando suena el timbre, huyo casi tan rapido como los pibes. Vuelvo caminando al liceo, me encuentro con algunas de las profesoras, charlamos un rato, y me voy volando al cuarto a ver si puedo captar alguna señal de internet. Nuevamente fallo, asi que tranquilamente voy a cenar y, luego de una conversacion de unos 20 minutos con Robert sobre las novedades de la casa Dumez y las mías, salimos con Nathalie y Anita a tomar algo. Deciden entrar a un restaurant completamente vacio, a pesar de que solo ibamos a por una copa de vino. El hombre se sorprende, pero igual nos sirve. Nos pasamos una hora hablando de lo desagradables que son los franceses, y pareciera que estuvieramos describiendo al dueño del lugar, que a las 10 nos echa diciendonos que tiene que cerrar. De todas formas, al dia siguiente hay que levantarse tempranito, asi que taza taza cada uno a su casa.

jueves, 16 de octubre de 2008

Belgiumkend

Viernes, 15 horas aproximadamente, tomo el colectivo que me dejara en La Panne, primer pueblo de Belgica donde hay una estacion de tren. Llego luego de unos 50 minutos, veo que sale un tren en ese mismo instante, y me dirijo a la entrada de la estacion. "Es Bélgica, todos entienden francés, me dije". Sí, todos entienden francés, pero en las regiones flamencas, todos se hacen los boludos cuando hablás en francés. Los funcionarios públicos tienen prohibido hablar francés, cosa que yo no sabía antes de intentar comprar mi ticket. Luego de luchar contra el maldito vendedor, para que me dijera el precio y me vendiera el ticket, salgo y encuentro con sorpresa un cartel que indica que sale un tren por hora, asi que una hora mas de espera en el anden, con una viejita simpatica que me cuenta toda esta historia de los valones y los flamencos. Las dos horas de viaje se pasan bastante rápido, llego a la estación, y luego de varias llamadas, mensajes, y desencuentros, vuelvo a ver a Maëlle (bastante distina a la que tenía 19 años). Llegamos a su casa, dejamos las cosas, le entrego los correspondientes presentes (una caja de Cabshas y un libro de Quiroga), y nos dirijimos a la casa de su amigo Michael (no estoy seguro de que se escriba asi, pero bueno), quien hiper amablemente nos prepara un plato tipico de Estrasburgo, su ciudad. Con la panza ya llena, y después de bastante charla (sobre todo entre ellos, a mi me costaba seguirlos), nos vamos para el centro, la plaza donde todos se reunen, donde estan los edificios mas importantes, y la mayor cantidad de restaurants y bares, repletos de gente y de cerveza. Delirium, con sus 2004 variedades es el elegido para tomar una copa, que no dura más de 40 minutos. Volvemos a tomar el subte (el mas caro que encontre hasta ahora), y nos separamos para ir cada cual a su lugar.
El sabado por la mañana, después de darse cuenta de que el despertador sonó unas 4 o 5 veces, Malou se despierta y desayunamos, nos duchamos, y vamos a Carrefour a hacer las compras. A la noche habrá una raclette, plato típico francés que involucra fiambres, papa y quesos fundidos. Volvemos a casa, dejamos las cosas, y salimos de nuevo para el centro, para comer un cono de papas, visitar la Galería Real con sus negocios opulentos y una iglesia, ir a la oficina de turismo en busca de información sobre cosas para hacer, ver al Meneken Pis y comer unos waffles. Por la tarde vamos a la exposicion del libro que nos indicaron en la oficina de turismo (previa vista del Atomium), pero oh! sorpresa, todo está en flamenco, excepto algunos pocos libros en francés y en inglés, asi que luego de una recorrida, nos vamos a visitar otro barrio de comercios sobre todo africanos. La niña quería comprar una tela para hacer una pollera, y nobleza obliga, me paseé durante una hora o más para que no comprara absolutamente nada. Vamos a visitar otro barrio más, muy coqueto y con un mirador que permite contemplar gran parte de la ciudad, a pesar de la neblina. Ya extremadamente cansados de caminar, volvemos para hacer la raclette, con la que nos llenamos los estómagos casi hasta reventar. El cansancio no impide que veamos Nueve Reinas (con subtitulos en francés, claro está), y ahora sí, a dormir.
El domingo empieza el día en el mercado, donde hay que ir a comprar frutas y verduras. Sin embargo, este es tan grande que se pueden encontrar cosas tan diversas como electrodomésticos, ropa, golosinas, pan, ropa de cama, etc. Castañas de cajú y unos huevos de chocolate -tipo kinder pero rellenos y mas ricos y adictivos- mediante, nos volvemos para casa. No falta mucho tiempo para volverme a casa, y Malou no se siente del todo bien, asi que descansamos un poco, y como el día era espléndido, vamos a dar una vuelta por el parque enoooorme que hay a sólo 500 metros de su casa (bueno, quizas un poco más), volvemos, y ya es tiempo de ir yendo a la estación, no sin antes dar una vuelta por por el centro ycomer último waffle del finde. El tren se retrasa, pero bueno, me despido de Maëlle, quizás hasta la próxima (todavía me debe la invitación a Cholet), y sigo esperando solo el tren. Debido al retraso, corro el riesgo de no poder tomarme el último colectivo del fin de semana que llega a Dunkerque, lo que habría implicado esperar en la puta estación flamenca hasta el lunes a las 7. Mis nervios se acrecientan a medida que el tren va llegando, pero finalmente llego dos minutos antes de la salida del micro, y llego a casita a tiempo, alrededor de las 10 de la noche.
El lunes empiezan algunas de mis clases, con Silvia, que es española, y con Marga, la casi facha, no sin antes almorzar en el comedor escolar con Nathalie y Anita, las otras asistentes, que me comentan por qué no pudieron ir a Bruselas, tal y como esperaban.

martes, 14 de octubre de 2008

Semalille

El lunes me levanto tempranito para tomar el tren. Destino: Lille. Empiezan las jornadas pedagógicas en esa ciudad, a cargo de dos profes de español que resultan muy, pero muy simpáticos. Tres días en que nos enseñan cosas de la región (20 minutos de Bienvenue Chez Les Ch'tis incluidos), nos tiran ideas para aplicar durante el trabajo, y terminamos con una visita guiada (por nosotros) por toda la ciudad, esa ciudad magnífica que es Lille, con su arquitectura soberbia y bien mantenida, la gente que le da una vida continua a la ciudad, etc. Además, sirvió para conocer a otros asistentes que hablan el mismo idioma que yo, cuando uno está lejos de casa esas pequeñas cosas se vuelven indispensables. Las noches las paso en casa de Julia, y disfruto también de su inventiva culinaria y la de Benjamin, ojalá me den la oportunidad de ser su conejillo de indias nuevamente.
El miercoles por la tarde es el regreso a mi insípida ciudad. Llego alrededor de las siete, y tengo que apurarme a llevar la ropa al lavadero, antes de que cierre, una hora después. Si bien lo logro, el lavado sobrepasa las 20hs, y la puerta se cierra tras de mi, y las luces se apagan. Momento de desesperación: es posible que me haya quedado encerrado toda la noche en el lavadero. Pruebo de abrir la puerta, y lo logro, pero ahora tengo un problema no menor: si pongo un pie afuera antes de que termine el lavado y secado, toda la ropa queda ahi adentro, y yo afuera. Sin nada para hacer, espero pacientemente a que termine el lavado. Vuelvo a la habitación, y obviamente perdí la cena en el comedor, asi que me voy a la cama sin casi nada (algunas cosas dulces todavía se encontraban comibles).
Jueves por la tarde es día de examen médico en Lille. Luego de hacer unas averiguaciones de colectivos y demases, tomo el tren junto a Na ( si dijiste la asistente China, acertaste). Es un poco dificil hablar con ella, digamos que no es simpático cuando le tenés que preguntar a una persona qué es lo que dijo (en francés, obviamente) todo el tiempo, porque su acento es ininteligible. Luego de un viaje callado, llegamos al hospital, donde aparecen Hernesto y Alejandra, asistentes Argentino y Mejicana respectivamente, en Lille. Eso hace mucho más amena la espera. Caen otros asistentes hispanoparlantes, el examen no demora más de 15', y decidimos ir todos a comer algo en un Kebab, maravilla culinaria barata árabe entre tantas. Na no va, no llegué a entender bien por qué, pero nosotros comemos algo, y ya se hace hora de volver, todavía quedaron cosas pendientes acá.
El viernes a la mañana, bien tempranito, empiezan las clases con Claudie. Ella tiene un grupo de alumnos bastante mejor que los demás, así que la clase se vuelve muy amena. Luego viene una clase con Virginie, y otra con Marga (sí, con ella tengo varias clases lamentablemente). Como rápido porque a las13.30 tengo que estar en el collège, y de todas formas llego tarde a le reunión con Morgane, la profesora. Si bien la primera vez que la vi me cayó bastante mal, debo admitir que me equivoqué con ella: resultó muy simpática, dispuesta a ayudarme con todo, y hasta me propuso actividades extralaborales para hacer en esta ciudad que parece tan vacía de contenido. Amablemente me deposita en el liceo media hora más tarde, y es entonces cuando empieza mi viaje a Bélgica, el reencuentro con Maëlle.

lunes, 13 de octubre de 2008

Primer finde en Dunkerquois

Sabado al mediodia llega Julia para hacer juntos una visita por la ciudad. Caminamos un poco por el centro, por el puerto buscando la citadelle, nos sentamos a almorzar en un restaurant bastante de pueblo (pero con un LCD gigante), y luego subimos al Beffroi (algo asi como una torre alta desde donde se ve la ciudad), en el preciso instante en el que se larga a llover. De todas formas, nos damos cuenta de que la ciudad es bastante fea, y no hay mucho para hacer, aunque nos llevamos varios folletos de la oficina de turismo por si aparece algo interesante. Un paseo por la playa de Malo les Bains, y para finalizar, una merienda en una casa de te paqueta del centro. Las calles se empiezan a llenar de gente, extrañamente a las 4 o 5 de la tarde, cuando ya queda poco tiempo de luz natural.
Cae la noche en la ciudad, y eso hora de partir para Julia. En la estacion nos encontramos con Anita y Nathalie, asistentes alemana e inglesa respectivamente, que tambien van para Lille, a salir intentando encontrar alli la vida nocturna que tanto nos falta. Ya es mucho dinero gastado por el momento, y la semana que viene voy a visitar a Maëlle a Bruselas, asi que declino la invitacion de ir.
Domingo lluvioso y triste, cero ganas de salir de la habitacion. Ni siquiera almuerzo, excepto por un par de cosas dulces que tenia a mano. Finalmente logro comunicarme con papa, a mama no la llego a atender porque se corta. Por la tarde salida al super, hay que comprar algunas cosillas para hacerme la vida mas sencilla. Vuelvo y noto que hay luz en el depto de las chicas, asi que golpeo para ver si alguien me atiende. Anita esta corrigiendo deberes, cree que esta sola en la casa, y empieza a contarme de la noche en Lille, que no fue todo lo feliz que les hubiera gustado. De repente sale Nathalie de su cuarto, habia estado ahi durmiendo todo el dia. Poco mas tarde viene Na, asistente china, para contarnos (con un poco de trabajo de interprete de nuestra parte) sus desventuras con un pibe chino de la Universidad que existe por aqui. Cae finalmente la noche, y taza taza, cada uno a su cama.

Friday afternoon fever

Me habia quedado en el viernes 3. Dia complicado. Por la mañana empezaron algunas clases. Dos horas de cursos con Marga, la profe medio nazi que dice que los hijos de los inmigrantes del Magreb (Tunez, Algeria, Marruecos, etc.) son tontos. Al menos las cosas pasan de manera bastante rapida, y algunos hasta hablan! Si, no todos son mudos en este colegio. Lo peor viene a la tarde: entrevista en el banco para abrir mi cuenta. Primer pedido, carte de sejour y boleta de servicios publicos, pero oh, casualidad! la carte de sejour me la entregan en 3 meses, si y solo si muestro que tengo una cuenta bancaria abierta. El tema se soluciona por simple logica, pero ahora falta resolver el problema de la factura, porque en el liceo nunca me darian tal cosa. Llega el segundo pedido desquiciado: factura de servicio publico de BUENOS AIRES, de la casa de mis padres, y nota de ellos notificando que yo vivo en su casa.... se despierta mi instincto asesino, solo contenido por el hecho de que es el primer tramite, y el principal para poder cobrar mi ansiado sueldo. Luego de intentar hacerle entender a la poco simpatica (= francesa) mujer del banco que lo que me pide es una locura, Virginie, profesora que me tiene a su cargo, gentilmente ofrece poner su domicilio como el de mi residencia. Problema felizmente solucionado.
Parezcalo o no, fue un dia bastante intenso, asi que el viernes a la noche, sopita y a la cama.

sábado, 4 de octubre de 2008

Dunker....que?

Emmm, es sabado y tengo 5 dias para contar. A ver, empezando por el lunes, en que salgo de Troyes a las 8.10 hacia Paris, escala de 1 hora y pico en Gare du Nord (yo habia llegado a Gare de l'Est, que queda a unos 500 metros) con sandwich de jamon y queso y agua de por medio. A las 11 sale el TGV hacia Lille, y no tarda mas de una hora, realmente es una maravilla de tren, lastima el precio que tiene. Bajo del tren y me encuentro con que se le rompio el carrito a mi valija. "No importa, en una horita estoy en Dunkerque y todo arreglado". El primer tren a Dunkerque se cancela, el segundo sale 15 minutos tarde, y para colmo me pierdo desde que salgo de la estacion hasta que llego al colegio como 3 veces. En total, el viaje que tenia que durar una hora me demoro dos y media, y a pesar de que se la pasaron graficandome la region como la Siberia de Francia, hacian 20° de calor y habia un sol radiante, y yo con campera y buzo. Llego y me reciben de maravillas, aunque un poquito soprendidos de mis petates y mi atuendo. El problema es cuando me presentan mi hogar, que debia ser un departamento compartido con las otras 3 asistentes del liceo, pero resulto ser una habitacion con solamente una ducha en el internado (efectivamente, las otras asistentes tienen un departamento, pero de 2 habitaciones para 3 personas, lo cual no es nada ideal), y bueno, empieza el papelerio: que comer en el comedor cuesta tanto, que hay que firmar esto, que lo otro y demas. A todo esto ya son las 5 de la tarde y a duras penas logro ir al supermercado a comprar un par de viveres, volver y dormir.
El martes todo resulta un poquito mas normal, voy al college al que estoy asignado, conozco a la profesora de ahi (que se vuelve un tanto pretenciosa con los horarios), vuelvo al liceo, algunos problemillas con la administracion, que el miercoles hay que estar en Lille a las 9 blablabla. Asisto a un par de clases, en las que los pibes parecen ser todos mudos, no hablan, no entienden nada (y eso que el ponemos onda), va a ser un año un tanto dificil. A la tarde logro comprar mi celular, ahora solo me falta una cuenta bancaria para ser una persona hecha y derecha en Francia (en realidad no, pero eso es lo escencial). En el banco hay que pedir un turno para abrir una cuenta, cosa poco normal para nosotros, pero bueno, turno para el lunes.
Miercoles a las 5.30 suena el despertador, desayuno rapido y caminata con perdida incluida a la estacion de tren. Salgo a las 7, llego a las 8.20. Diez minutos despues estoy en la estacion de subte saliendo para el colegio, pero no puedo evitar perderme y llamo a Julia, me indica bien el sentido y llego a tiempo a un salon lleno de gente de tooooodo el mundo. Explicaciones administrativas varias, listas de mails, un almuerzo gratis en el comedor universitario, y nueva reunion, ahora con los asistentes de español solamente. Preguntas van, vienen (el profesor es bastante simpatico por suerte), pero luego la noticia fatal: tres dias de jornadas pedagogicas en Lille, lunes, martes y miercoles (peligra mi apertura de cuenta bancaria), luego taza taza, cada uno a su casa, yo a la de Julia y sus colocataires, con quien me reencuentro despues de 1 año y pico, tour por la ciudad con charla incluida, y finalmente decidimos sentarnos en un restaurant, donde por un par de cervezas tenemos que esperar unos 20', pero para unos platos calientes relativamente elaborados, solo 10'. Volvemos para su casa y estoy muerto del sueño y el cansancio (si, viajar cansa), asi que me voy a duchar y a dormir sin chistar, y no escucho un solo ruido hasta el dia siguiente, a las 7.45.
El jueves nos despertamos todos (o casi), y me voy para la estacion de Lille Flandres. Llego a Dunkerque alrededor de las 10.30, caminata hasta el liceo, y reencuentro con las profesoras. Virginie se ofrece a acompañarme al banco para arreglar el problema de mi cuenta. Vamos al banco, y todo se resuelve: el viernes a la tarde, en otra sucursal, tengo mi entrevista. Vuelvo a casa, y luego de cenar en el comedor con mi vecino (profesor de la universidad que vive en el internado del liceo durante la semana), voy al depto de las chicas y me proponen de salir a Malo-les-bains a tomar algo. Todo bien, vamos a la parada del colectivo, pero como nos perdemos en el medio, llegamos tarde y ya no pasan mas bondis (son las 10 de la noche). Decidimos ir a pie. Todo parece un pueblo fantasma, no hay gente, apenas unos autos circulan, y los bares estan casi todos cerrados, desolacion total. Por fin llegamos, alrededor de las 11, 11.30, y nos sentamos a tomar algo. Conversaciones varias, y el bar esta por cerrar (son mas o menos las 12.30!!!!). La asistente de ingles se queda ahi con una amiga, taxi de vuelta al liceo con la asistente de aleman, simpatica, pero parece que 0 onda, asi que llegamos y a nonear.
El viernes fue laaaaaargo, asi que mejor lo dejo para despues