miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ay, te dejo Madrid

Miércoles 24. Hoy es Nochebuena y mañana es Navidad, y nosotros cometimos el grave error de ir a Toledo. Salimos de Madrid alrededor de las 10.30, llegamos a las 11, y a las 14 ya estaba todo cerrado, así que nos alcanzó solamente para visitar la catedral por duros 7€, recorrer un poco la ciudad, y entrar a una "Sinagoga", que de judío sólo le quedaban los souvenirs, porque adentro era básicamente una galería de dibujos y pinturas con motivos......cristianos. Welcome to Goyimland. Pegamos la vuelta a las 15.30 y no a las 17.30, como habíamos previsto a la salida.
Volvimos y seguimos paseando por la ciudad, hasta que decidimos buscar un lugar para comer y, oh sorpresa, todo estaba terriblemente cerrado. Dimos millones de vueltas, y podríamos haber entrado a uno de los varios Kebabs abiertos, de no ser por la resistencia de Julio a comer ahi, así que terminamos en un Pans & Compani que salvó nuestras vidas y las de muuuuchos turistas que estaban haciendo cola para cenar como nosotros. Capítulo de mi vida censurado intencionalmente y luego, alrededor de la 1 de la mañana, llamé a casa para saludar, previo a irnos a dormir.
El jueves 25 no fue muy distinto al miércoles 24. Las calles desiertas, los negocios y museos cerrados, un auténtico desierto hasta aproximadamente las 3 o 4 de la tarde cuando las personas empezaron a salir. Pensamos en hacer el Free Tour de Madrid, pero evidentemente nos equivocamos de horario, porque cuando fuimos a la Plaza Mayor, que es de donde salían, no había nadie. En fin, no fue un día muy agitado ni de muchas cosas realizadas, no vale la pena seguir.
El viernes, último día, decidimos seguir caminando y de compras, para variar. Ibamos a ir al museo Thyssen, pero nuestro compañero de cuarto Malayo nos dijo que no valía la pena, así que nos ahorramos los 4€ de entrada y fuimos de caminata. Nos tomamos el subte hasta la Plaza de Toros, que en este momento es usada como circo, y fuimos bajando de a poco hasta la Puerta de Alcalá cuando ya se hacía de noche. Seguimos hasta Puerta del Sol, y de ahí hasta el hostel. Preparamos un poco nuestras cosas y fuimos a la fonda que estaba al lado del hostel, donde nos ofrecían un euro de descuento por una paella valenciana, así que me di el gusto. No muy tarde, nos fuimos a dormir pues al día siguiente teníamos que tomarnos el primer subte, que salía a las 6 de la mañana.
Sábado a las 5 de la mañana nos levantamos, cambiamos, alistamos y salimos justo para cuando abrieron la puertas del subte. Tuvimos que colarnos porque inesperadamente venció nuestra tarjeta de viajes ilimitados por 5 días (pensamos que vencería al día siguiente). Tomamos el subte hasta el aeropuerto, donde sí tuvimos que pagar el maldito complemento. Hicimos nuestro check-in, y poco después estábamos en el avión que, si bien salió más tarde de lo previsto, nos depositó en Girona a la hora indicada. El día era horrible, tal y como serían la mayoría de los días que nos tocaron en Barcelona, pero bueno, ya no había nada que hacerle. A las 11 nos tomábamos el micro que nos iba a dejar en la estación de Bcn.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Goyimland - Dia 2

El martes fuimos de paseo por Madrid. Empezamos por el Palacio Real, que es una de las cosas que más valen la pena pagar por ver en esta ciudad. Todo el esplendor español de antaño en un par de recámaras puestas a todo trapo, salvo las últimas que reacondicionaron cuando volvieron los reyes. Visitamos también la Real Armería y la Real Farmacia, todo por sólo 3€. Salimos al mediodia y fuimos caminando por la Calle Mayor, hasta Plaza Mayor, bastante sobria pero linda, pintoresca, bah. Seguimos por la Calle de Alcalá hasta la Puerta de Alcalá, que es bastante impresionante, quizas no tanto como otras construcciones similares en Francia, pero bien tenida y decorada propiciamente por Navidad. Seguimos por el Parque del Retiro, un parque inmenso de los que tiene Madrid, con lago ("estanque" en el español de este país) y todo. Almorzamos ahí unos sandwiches que preparamos con cosas que compramos en un super de por ahí, y seguimos camino un tiempito por la zona, hasta que decidimos pegar la vuelta e ir hacia el Museo del Prado. Nos encontramos con que desde las 18 hasta las 20 la entrada era gratis, asi que no lo pensamos ni un segundo y nos pusimos a caminar y hacer tiempo. Entramos al Caixaforum, que es gratis y tiene algunas cosas interesantes para ver (y es gratis, ¿ya lo dije?), fuimos al jardincito del Museo Thyssen, donde por casualidad nos encontramos con Yolanda (bah, ella me encontró), que aunque estaba medio apurada nos recomendó ese museo (al que finalmente no fuimos), nos dijo que Navidad en España es super familiera y descargamos un poco de bronca contra Dunkerque. Alrededor de las 18 nos fuimos de vuelta para el Museo del Prado, entramos gratarola y recorrimos un poco, sobre todo la parte de pintores españoles, que igualmente es la principal. Habremos estado alrededor de una hora, hora y pico, cuando el cansancio pudo con nosotros, por lo que fuimos a buscar un lugar para cenar, y de vuelta al hostel.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Llegada a Goyimland

Llegar al aeropuerto de Charleroi fue toda una odisea. El trayecto Dunkerque-Charleroi, si bien largo, no fue nada complicado, pero la idea de ir al aeropuerto a pie fue una de las peores que tuve desde que llegué a Europa. Por suerte tenia suficientes viveres, y algunas (contadas) personas estaban todavía en la calle un domingo a las 8 o 9 de la noche. En fin, llegué y pasé toda la noche durmiendo ahí. Segundo error que se evidencio al hacer el check-in: no registrar equipaje. Me confiscaron el jabon, el shampoo, el desodorante y, mas importante aún, el foie gras que Julio me había pedido. El viaje en sí, por el contrario, fue super tranquilo y rápido (llegamos 20 minutos antes de lo previsto), no así el de Julio, que llegó 20 minutos tarde y sin las valijas, que quedaron en Fiumicino. Llegamos tipo 14h. al hostel, dejamos las cosas y a caminar por Madrid. Fuimos a Atocha, donde está el Museo Reina Sofía, y bueno, la entrada por 3€ nos convenció de entrar, aunque realmente los museos de Madrid no son la gran cosa (pero si son bastante baratos). Seguimos caminando y llegamos a la Puerta del Sol, lugar céntrico por excelencia, repleto de personas que iban a los centenares de negocios (principalmente El Corte Inglés) a comprar sus regalos de Navidad. Julio aprovechó para reponer parte de su vestuario que perdieron nuestros hermanos los tanos, tanto en El Corte Inglés como en Zara, que en España es como una plaga de ropa no-cara. Volvimos al hostel, no recuerdo que cenamos, y fuimos a dormir.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Ay, me voy otra vez

Bueno, ahora que es domingo, no queda más que terminar de preparar las cosas y partir rumbo a Charleroi, en Bélgica, donde a las 9.30 del lunes partirá mi avión rumbo a Madrid, para encontrarme con Julio y empezar el festejo del final del año.
Sayounara!

Mise à jour.......terminé!

Esta última semana resultó más tranquila de lo esperado, y eso que yo había planeado algo bastante light ya, hablando de las fiestas y eso.... El único sobresalto surgió cuando el miércoles quise ir a Lille y al llegar a la estación me di cuenta de que me había olvidado mi Carte 12-25 de reducción, y que el siguiente tren salía 3 horas más tarde. Bueno, en lugar de llegar 13.30, llegue 16.30. Primero, y luego de un intento fallido, me junté a tomar un chocolate y charlar con Pasca durante casi 2 horas. No me extrañó que fuera como es habiendo sido "recomendada" por quien fue, una lástima que el 90% de la gente copada de esta región viva a 80km y 13€ de mi casa, pero bueno, nada me impide viajar, excepto mi arduo trabajo y mi abultada billetera.
Luego de eso toqué el timbre en casa de Julia unos 20 minutos más tarde de lo acordado, nos preparamos un poco (bah, ella, yo sólo dejé mis cosas), y nos fuimos a ver el concurso de Bitbox y Slam. Bitbox es gente que tiene un boliche en su boca, o sea, hacen todos los sonidos que quieras al mismo tiempo, son geniales. Slam es.....como "decir hip-hop", o sea hablar con rimas, rápido y bardeando al sistema, al gobierno, en definitiva, al mundo. También muy grosos, pero las limitaciones del lenguaje (y si....habrán pasado 3 meses, pero apenas si domino el español, qué pretendían?) no me permitieron disfrutar del 100% de sus presentaciones. Volvimos a (su) casa y a dormir.
El jueves me tuve que levantar temprano para no perder el único tren que (debido a las ya frecuentes perturbaciones en la línea) me iba a dejar a tiempo en casa. A tiempo quiere decir unas 4 horas antes de mi clase, pero bueno, el siguiente me dejaría 30 minutos tarde. Al menos esta vez la jugada de no compostar el ticket y jugármela a que no pasen a controlar me salió bien tanto a la ida como a la vuelta (aunque viajás para el orto, 1 hora y pico pensando en qué carajo le vas a decir al guardia para que no te haga pagar la multa), así que el próximo viaje en tren será gratarola. Llegué, me pegué una ducha y fui para el collège a almorzar y después a mis dos horas de clase super trancas, explicando cómo son las fiestas en mi querido y pobre país. A la noche recuperé internet a costa de intentar arreglar la PC de mi vecina y no salir al Bommel con las asistentes en el último día en que nos veríamos antes de que todos se fueran, pero bueno, internet es internet :-P
El viernes la primer hora de clase fue una exposición de los chicos sobre la comida en Francia, o sea que nada de trabajo, la segunda hora se canceló por haber faltado la profesora, y la tercera fue con los pibes más copados de todos los que tengo, así que arreglamos para jugar un ahorcado al tiempo que yo les decía exactamente lo que tenían que explicar en caso de que les preguntaran lo que habían hecho conmigo en clase. El resto del día pasó entre lavados de ropa y compras para el finde. Una hora de teléfono con mamá, y después a nonear.
El sábado fue uno de los días menos interesantes desde que llegué, pues no paré de ansiar que llegara la noche para escuchar a Boca, y el domingo para irme de esta maldita ciudad.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Mise à jour 2

El sábado siguiente me desperté bastante temprano, pero con cero ganas de levantarme, hasta que recibo un mensaje de Anita, alrededor de las 10.50 para avisarme que salían para Bruselas alrededor de las 11.30, asi que no pude resistir la tentación y en 30 minutos ya estaba listo para salir. Lamentablemente, y dado que quedamos en encontrarnos en la estación de trenes de Bélgica, nos tomamos distintos micros, uno de los cuales (el mío), no llegaba hasta Bélgica sino hasta la frontera. La caminata por la ruta no fue muy larga, pero como era la primera vez que la hacia, dudé de mi capacidad para llegar a destino. De todas formas, lo logré y me reuní con los demás (Anita, Nathalie, Danielle y mi tocayo yanqui). Hicimos una hora de tiempo hasta que llegara el tren, y enfilamos para Bruselas.
Cuando llegamos, fuimos hacia la plaza central donde habia todo un espectáculo de luces por las fiestas. Ahi mismo tambien esta la oficina de turismo, asi que fuimos a buscaro info de hostels, y el frio nos persuadio de ir a uno de ellos (el mas cercano al centro). Dejamos nuestras cosas, y nos fuimos directo a buscar un lugar para cenar. Encontramos un restaurant chino que parecia mas barato que el resto de los lugares, hasta que decidimos (ingenuamente) pedir un agua que nos costo....8€!!! Luego de ese mal trago (cuac!), fuimos a comprar un increible waffle con chocolate blanco, caminamos por el Marché de Noël de la ciudad, volvimos a la plaza a ver las luces y el show que los belgas habian montado, y terminamos en un barcito suuuuper tranca pero con unos sillones comodisimos en donde nos quedamos hasta que nos agarró el noni y volvimos para el hostel.
Al dia siguiente, y debido a un malentendido con mi telefono, me levante apenas a tiempo para desayunar (hasta las 9 de la mañana nada mas! es una locura!), comi algo, y un rato después llegó el resto, justo para cuando teníamos que irnos. Volvimos al centro, recorrimos un poco la feria que se instala en una placita cerca de la Grand Place, y después Anita, Brian y yo fuimos a caminar hasta el Parlamento Europeo, que resultó (mucho) más feo de lo que imaginábamos. Volvimos, nos desencontramos con las chicas, y cuando por fin estuvimos todos reunidos, fuimos a la estación a tomar el tren de vuelta. Dos horitas y media de viaje, y estábamos de regreso en casa, ya para la hora de cenar. Me preparé una pizza helada horrible, y luego a dormir.
El resto de la semana no tuvo nada de interesante a decir verdad, excepto que el miércoles fui a la radio donde tiene su programa semanal Mónica. Fue una hora en la que la pasamos bastante bien, y como los miércoles yo no tengo lo que hacer, estuvo bueno pasar el rato así. El fin de semana siguiente fue bastante poco interesante, excepto por la cena del sábado en el collège, con gran parte de los profesores y autoridades. La verdad es que la gente de ahí se lleva muy bien, es una pena que sólo trabaje ahí 3 horas por semana.
Extrañamente el lunes siguiente me di cuenta de que mis papeles estaban demorando bastante, y cometí el error de mandar un mail al rectorado para preguntar qué estaba pasando, sólo para enterarme que el 4 de diciembre habían mandado un mail a la secretaría para que me avisaran que el martes 9 tenía que presentarme en la Prefecture para retirar mi constancia de pedido de titre de séjour, solo que en el liceo no me habían avisado nada. Tuve que faltar a dos horas de clase, pero finalmente me apersoné en la Prefecture y me llevé mi papel. Como tenía dos horas de espera hasta que saliera el próximo tren, fui a hacerle una visita a Julia, charlamos un ratito, la acompañé a hacer las compras, y me volví para casa. Antes de llegar al liceo, hice una parada en la Securité Sociale para ver si ya podía afiliarme, pero fue imposible.
El miércoles también tenía que ir a Lille, sólo que no fue a través del liceo sino de otra asistente argentina que me enteré de ello, y bueno, como era algo más divertido y distendido, asistí. Una reunión de asistentes de español con pasantes del IUFM de español, con presentaciones de Francia y los países hispanoparlantes representados, y que culminó con una merienda bastante cargada de productos regionales y demás. Lamentablemente, la duración del encuentro (mayor a la que todos habíamos previsto), me impidió encontrarme con Pasca, amiga de Maëlle, quien muy gentilmente y a pesar de nuestro entredicho se ofreció a ponerme en contacto con ella. Fui a la Furet du Nord a comprar un libro para Nathalie y volví a Dunkerque no mucho después de que hubiera cerrado el comedor del colegio, así que tuve que conformarme con las porquerías que tenía en casa.
El jueves tuve clase en el collège, y después hice una segunda visita a la Securité Sociale, nuevamente infructuosa. El día no tuvo nada más de interesante.
El viernes era el cumpleaños de Nathalie, así que por la noche fuimos a cenar todos los que pudimos estar presentes a un restaurant de la playa, y luego a tomar algo a un bar. Mi noche fue particularmente corta porque el día había sido agitado, incluyendo una tercera visita a la Securité Sociale, esta vez (aparentemente) exitosa.
El sábado no pude hacer absolutamente nada por el terrible frío que hacía, así que lo único que vale la pena decir del fin de semana es que el domingo fui invitado por Virginie a almorzar a su casa y conocer a su familia, por lo que pasé ahí toda la tarde. Tanto su esposo como sus tres hijos son super simpáticos y espontáneos, así que ese día pasé una excelente tarde, y alrededor de las 6 Viriginie me depositó en mi casa antes de llevar a sus hijos al Marché de Noël de la ciudad.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Mise à jour 1

Ando bastante atrasado la verdad, asi que voy a saltearme muchos hechos. El lunes siguiente tenía clase en el collège y en el lycée, o sea que fueron 5 horas de clase en un día, sobre las 10 que suelo tener en la semana. Fue un día de idas, vueltas, clases y recontraclases, no recuerdo ahora si buenas o malas. Cuestión que no hice mucho después.
Al día siguiente fue lo mismo, 3 horas de clase, y después espera hasta la noche en la que fuimos, como de costumbre al Bommel a juntarnos con los otros asistentes.
Miercoles y jueves fueron dos días libres, pues ya había hecho 8 de mis 10 horas de trabajo semanales, y sólo restaban las del viernes (obviamente hubiera preferido hacerlas el miércoles y no el viernes, pero yo no decido eso). Con respecto al miércoles mi memoria me traiciona, pero sé que el jueves fui a Decathlon en Grande Synthe (tipo 5 o 6 km. al oeste), a ver si ya existía algún tipo de rebaja, cosa que no sucedió y por ende volví con las manos vacías.
El viernes a la mañana me presenté en el liceo y enorme fue mi sorpresa al ver que una de las profesoras de francés me da, así como si nada, 4 entradas para el teatro para esa misma noche, para ver la obra que justo tenía ganas de ver (Espía a una mujer que se mata, realizada por una compañía argentina y sobretitulada en francés), totalmente gratis. Ese día justo venía Emma al Salon de l'Etudiant, en representación de su Ecole (el INSA de Rouen), así que después de las clases fui a visitarla para ver si tenía ganas de ir a ver la obra. Estuvimos charlando un rato, ayudados por la (muy) escasa afluencia de gente interesada por lo que va a hacer cuando termine su secundario. Volví al liceo para almorzar, al tiempo que vía SMS le ofrecía a Iris las dos entradas que restaban, y después anduve lavando mi ropa y vagando por internet hasta el tiempo en que terminaba el Salon de l'Etudiant. Fuimos a dar un paseo con Emma para mostrarle la horrible ciudad que es Dunkerque hasta el momento en que empezaba la obra. Alrededor de las 8 llega Iris al teatro, sola porque no nos habíamos entendido bien (pensó que las dos entradas eran para mí y para ella), así que a los 3' estaba de vuelta en su auto para buscar a su marido. Llegaron justo para cuando iba a empezar, a sala llena (tampoco era tan grande igual), la obra. Fue bastante entretenido, sobre todo el hecho de escuchar a tantos argentinos hablando después de mucho tiempo, aunque imagino que para el resto de la gente no habrá sido tan importante. Luego de finalizada, los actores se ofrecieron a contestar preguntas del público, aunque con menos onda que pelo de chino, con lo que realmente arruinaron gran parte de su actuación anterior. Después de acompañar a Emma al hostel, volví a casa no sin antes encontrar el único negocio de la ciudad abierto las 24 horas para comprar un sandwich que fue mi cena. Mi sueño era extrañamente escaso, así que estuve frente al Spore alrededor de 4 o 5 horas, y recién a las 5 decidí ir a dormir.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Palpitando el invierno (Parte 2)

El domingo a la mañana, antes de ir para lo de Mónica, decidí que no era apropiado llegar con las manos vacías, así que salí a buscar un lugar abierto donde pudiera comprar un vino. La mañana era de lo más helada que conocía hasta el momento, con nieve (o aguanieve, me cago en la diferencia) y todo. Encontré un lugar abierto donde no sé bien qué compré, pero al menos la misión estaba cumplida, y me encaminé hasta la casa de Mónica en Rosendaël. El frío siguió todo el día, y yo me perdí un par de veces antes de llegar, así que el trayecto fue bastante, pero bastante duro realmente. Al entrar a su casa, todo fue maravilloso, como tocar el cielo con las manos. Calor, amplitud, y español de verdad, no ese que suelo escuchar en las clases o entre las profesoras.... Mónica es increíblemente receptiva, llena de vida y con ganas de recibir a todo latino que se le cruce por la vida, y si es argentino mejor. Comimos con su familia unas milanesas exquisitas con puré (no sé si habrán sido las más ricas que probé en mi vida, pero el contexto así lo hacía parecer), entre historias de vida, elogios y tiradas de mierda a unos y otros (o sea, argentinos y franceses), y demás, hasta alrededor de las 5 o 6 de la tarde, hora en que decidí partir. En la noche no hice demasiado, porque al dia siguiente correspondía levantarse temprano para una jornada bastante extensa.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Palpitando el invierno (Parte 1)

El lunes a la mañana salimos muy, pero muy temprano hacia la estación de trenes. Bertrand y yo nos despedimos de Robert, y nos subimos al tren, preacordando sentarnos cada uno en una fila distinta para hacer de los asientos una cama que nos permitiera prolongar el sueño. Llegamos alrededor de una hora más tarde a París, donde nos saludamos, y tomamos cada uno nuestro rumbo: él el subte, yo la calle hacia la Gare du Nord, donde en poco tiempo saldría mi tren hacia Lille. Ese viaje tampoco duró más de una hora, así que a las 11 ya estaba en Lille Europe, y 10' después en Lille Flandres, haciendo tiempo hasta que saliera mi tren, a las 12.30. La parada en Mc Do para almorzar fue casi obligatoria, iba a llegar al colegio con suerte quince o diez minutos antes de que empezara la clase. Ese fue, en efecto, el tiempo que tuve desde que deposité mis cosas en casa. No recuerdo ya muy bien la dinámica de las clases del día, pero como de costumbre no fueron nada satisfactorias, a excepción del 2D6 de Marguerite. A la noche, sopita y a la cama.
El martes sólo tuve clases con los 2D10 de Laure, a quienes no veía desde hacía prácticamente un mes, por lo que la misma no consistió en más que una presentación. Esa clase terminó a las 17, y a las 17.30 estaba ya en la plaza para encontrarme con Iris y volver a nuestras charlas de aproximadamente una hora en español, que habían quedado suspendidas durante las vacaciones, y al día sólo le restó la típica reunión de los martes en el Bommel con los demás asistentes.
El miércoles vino una clase a las 8 de la mañana con los chicos de Terminal. Es cierto, es demasiado temprano, pero al ser los que más español saben, se torna bastante entretenido y el tiempo pasa más rápido. Después de almorzar me encontré con Nathalie para ir a Bergues, que está a escasos 5' en tren, y sólo cuesta 2,40€ la ida y vuelta. También teníamos que esperar a Danielle, pero de todas formas el tren no salía sino hasta una hora más tarde, y la siempre simpática mujer de la empresa de colectivos no nos quiso dar mucha información sobre el micro de otra empresa que iba hacia allí. Hicimos algo de tiempo y salimos alrededor de las 3 de la tarde, llegamos en 5' y nos pusimos a recorrer esa ciudad que teóricamente era linda......lástima que estaba completamente vacía de casi todo. Caminamos un poco, tomamos un chocolate caliente, y un par de horas después de haber llegado nos fuimos, sólo que nos tomamos el tren en dirección contraria y eso nos trajo algunos inconvenientes, tanto para llegar como con los guardias del tren, que tienen menos onda que un renglón. Fue regreso, cena y a dormir.
El jueves es día de collège. También era día de paro docente, pero habíamos pasado dos semanas preparando las clases que iba a dar con Morgane, con lo que habría sido un desperdicio de tiempo adherirse al paro. Los ejercicios resultaron bastante adecuados, y las clases fueron muy buenas, así que salí muy conforme, ya por la tarde, aunque el cansancio nocturno me llevó a rechazar una propuesta de salida al Bommel. Solo charle un poco con Anita, quien me comentó que el sábado iría a Brujas con Iris a pasar el día, dado que tenía el auto disponible. Podía plegarme si quería, así que la idea no me pareció mala y al día siguiente arreglé con ellas para salir el sábado a la mañana. Por cierto, el viernes fue día de exposición de los trabajos que Claudie le había dado a los 2D de sección europea, más la primer clase con los 2D7 de Virginie desde que empecé a trabajar (sí, hacía casi dos meses que había empezado a trabajar), más un intento de que los 1ES3 entendiaran y completaran la letra de "El oso" de Moris. Mi memoria vuelve a jugarme una mala pasada, y no sé qué hice el resto del día.
El sábado me levanté temprano, preparé mis cosas (básicamente NADA), y salí a encontrarme con Anita en la puerta del internado para ir hacia lo de Iris. Hizo muuuucho frío esa mañana, y lo padecimos a lo largo de casi todo el trayecto, que no estuvo exento de pérdidas (o sea, nos perdimos una vez). Llegamos, tocamos el timbre, y no bien bajó Iris nos subimos al viejo Fiat Uno con caja de 4ta que comparte con su marido y, previa parada en la óptica para arreglar sus anteojos, nos fuimos hacia Brujas, lugar al que llegamos apenas una hora más tarde. Yo miraba el paisaje mientras las chicas hablaban en un fluido alemán que a mí, como de costumbre, me sonaba a insulto tras insulto. Hicimos una primera recorrida por el centro de la ciudad, pero el comienzo de la caída de lluvia, que luego se transformó en aguanieve nos apresuró a encontrar el museo del chocolate, al que queríamos ir. Luego de dolorosos 5€ entramos para ver un museo sobre la historia del cacao y el chocolate, pero que definitivamente no valía su precio. Habremos estado allí durante una hora, hora y media como mucho, y no pudimos llegar a la degustación de chocolate, pues faltaban todavía 20 minutos y moríamos de hambre.
Después de buscar bastante bajo el frío y la lluvia, nos metimos a un restaurant italiano donde nos atendió un mozo que extrañamente tenía un apuro inimaginable, a pesar de la poca cantidad de mesas del lugar. En ese momento recibo el inesperado llamado de Mónica, la argentina que vive en Dunkerque y que quiere conocerme, pero la pésima calidad de comunicación obligó a cortar la llamada. Comimos cada uno una pizza individual, y salimos a caminar un poco más, a perdernos por las calles de Brujas, que es como una Bruselas en miniatura, pero que el frío y el granizo la convirtió en una pesadilla. Nos vimos obligados al poco tiempo a meternos en un café y, luego de un chocolate caliente, volver para casa. Al llegar, fui a cocinar uno de los asquerosos platos congelados que había comprado en Lidl en casa de las chicas, y llamé a Mónica, quien me propuso ir a su casa al día siguiente al mediodía para comer milanesas (un golazo de mitad de cancha), y charlar un poco. Minutos antes de volver a casa y finalmente descansar, recibo una invitacióon a ver "Vicky, Christina, Barcelona", de parte de Hillary. Sólo costaba 5€, así que fue imposible resistirme. Media hora después estaba en el cine, disfrutando de una no super buena película, pero película al fin. No mucho más tarde de que hubo terminado, ya estaba en mi palacio real durmiendo.