sábado, 20 de diciembre de 2008

Mise à jour 2

El sábado siguiente me desperté bastante temprano, pero con cero ganas de levantarme, hasta que recibo un mensaje de Anita, alrededor de las 10.50 para avisarme que salían para Bruselas alrededor de las 11.30, asi que no pude resistir la tentación y en 30 minutos ya estaba listo para salir. Lamentablemente, y dado que quedamos en encontrarnos en la estación de trenes de Bélgica, nos tomamos distintos micros, uno de los cuales (el mío), no llegaba hasta Bélgica sino hasta la frontera. La caminata por la ruta no fue muy larga, pero como era la primera vez que la hacia, dudé de mi capacidad para llegar a destino. De todas formas, lo logré y me reuní con los demás (Anita, Nathalie, Danielle y mi tocayo yanqui). Hicimos una hora de tiempo hasta que llegara el tren, y enfilamos para Bruselas.
Cuando llegamos, fuimos hacia la plaza central donde habia todo un espectáculo de luces por las fiestas. Ahi mismo tambien esta la oficina de turismo, asi que fuimos a buscaro info de hostels, y el frio nos persuadio de ir a uno de ellos (el mas cercano al centro). Dejamos nuestras cosas, y nos fuimos directo a buscar un lugar para cenar. Encontramos un restaurant chino que parecia mas barato que el resto de los lugares, hasta que decidimos (ingenuamente) pedir un agua que nos costo....8€!!! Luego de ese mal trago (cuac!), fuimos a comprar un increible waffle con chocolate blanco, caminamos por el Marché de Noël de la ciudad, volvimos a la plaza a ver las luces y el show que los belgas habian montado, y terminamos en un barcito suuuuper tranca pero con unos sillones comodisimos en donde nos quedamos hasta que nos agarró el noni y volvimos para el hostel.
Al dia siguiente, y debido a un malentendido con mi telefono, me levante apenas a tiempo para desayunar (hasta las 9 de la mañana nada mas! es una locura!), comi algo, y un rato después llegó el resto, justo para cuando teníamos que irnos. Volvimos al centro, recorrimos un poco la feria que se instala en una placita cerca de la Grand Place, y después Anita, Brian y yo fuimos a caminar hasta el Parlamento Europeo, que resultó (mucho) más feo de lo que imaginábamos. Volvimos, nos desencontramos con las chicas, y cuando por fin estuvimos todos reunidos, fuimos a la estación a tomar el tren de vuelta. Dos horitas y media de viaje, y estábamos de regreso en casa, ya para la hora de cenar. Me preparé una pizza helada horrible, y luego a dormir.
El resto de la semana no tuvo nada de interesante a decir verdad, excepto que el miércoles fui a la radio donde tiene su programa semanal Mónica. Fue una hora en la que la pasamos bastante bien, y como los miércoles yo no tengo lo que hacer, estuvo bueno pasar el rato así. El fin de semana siguiente fue bastante poco interesante, excepto por la cena del sábado en el collège, con gran parte de los profesores y autoridades. La verdad es que la gente de ahí se lleva muy bien, es una pena que sólo trabaje ahí 3 horas por semana.
Extrañamente el lunes siguiente me di cuenta de que mis papeles estaban demorando bastante, y cometí el error de mandar un mail al rectorado para preguntar qué estaba pasando, sólo para enterarme que el 4 de diciembre habían mandado un mail a la secretaría para que me avisaran que el martes 9 tenía que presentarme en la Prefecture para retirar mi constancia de pedido de titre de séjour, solo que en el liceo no me habían avisado nada. Tuve que faltar a dos horas de clase, pero finalmente me apersoné en la Prefecture y me llevé mi papel. Como tenía dos horas de espera hasta que saliera el próximo tren, fui a hacerle una visita a Julia, charlamos un ratito, la acompañé a hacer las compras, y me volví para casa. Antes de llegar al liceo, hice una parada en la Securité Sociale para ver si ya podía afiliarme, pero fue imposible.
El miércoles también tenía que ir a Lille, sólo que no fue a través del liceo sino de otra asistente argentina que me enteré de ello, y bueno, como era algo más divertido y distendido, asistí. Una reunión de asistentes de español con pasantes del IUFM de español, con presentaciones de Francia y los países hispanoparlantes representados, y que culminó con una merienda bastante cargada de productos regionales y demás. Lamentablemente, la duración del encuentro (mayor a la que todos habíamos previsto), me impidió encontrarme con Pasca, amiga de Maëlle, quien muy gentilmente y a pesar de nuestro entredicho se ofreció a ponerme en contacto con ella. Fui a la Furet du Nord a comprar un libro para Nathalie y volví a Dunkerque no mucho después de que hubiera cerrado el comedor del colegio, así que tuve que conformarme con las porquerías que tenía en casa.
El jueves tuve clase en el collège, y después hice una segunda visita a la Securité Sociale, nuevamente infructuosa. El día no tuvo nada más de interesante.
El viernes era el cumpleaños de Nathalie, así que por la noche fuimos a cenar todos los que pudimos estar presentes a un restaurant de la playa, y luego a tomar algo a un bar. Mi noche fue particularmente corta porque el día había sido agitado, incluyendo una tercera visita a la Securité Sociale, esta vez (aparentemente) exitosa.
El sábado no pude hacer absolutamente nada por el terrible frío que hacía, así que lo único que vale la pena decir del fin de semana es que el domingo fui invitado por Virginie a almorzar a su casa y conocer a su familia, por lo que pasé ahí toda la tarde. Tanto su esposo como sus tres hijos son super simpáticos y espontáneos, así que ese día pasé una excelente tarde, y alrededor de las 6 Viriginie me depositó en mi casa antes de llevar a sus hijos al Marché de Noël de la ciudad.

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