Miércoles 24. Hoy es Nochebuena y mañana es Navidad, y nosotros cometimos el grave error de ir a Toledo. Salimos de Madrid alrededor de las 10.30, llegamos a las 11, y a las 14 ya estaba todo cerrado, así que nos alcanzó solamente para visitar la catedral por duros 7€, recorrer un poco la ciudad, y entrar a una "Sinagoga", que de judío sólo le quedaban los souvenirs, porque adentro era básicamente una galería de dibujos y pinturas con motivos......cristianos. Welcome to Goyimland. Pegamos la vuelta a las 15.30 y no a las 17.30, como habíamos previsto a la salida.
Volvimos y seguimos paseando por la ciudad, hasta que decidimos buscar un lugar para comer y, oh sorpresa, todo estaba terriblemente cerrado. Dimos millones de vueltas, y podríamos haber entrado a uno de los varios Kebabs abiertos, de no ser por la resistencia de Julio a comer ahi, así que terminamos en un Pans & Compani que salvó nuestras vidas y las de muuuuchos turistas que estaban haciendo cola para cenar como nosotros. Capítulo de mi vida censurado intencionalmente y luego, alrededor de la 1 de la mañana, llamé a casa para saludar, previo a irnos a dormir.
El jueves 25 no fue muy distinto al miércoles 24. Las calles desiertas, los negocios y museos cerrados, un auténtico desierto hasta aproximadamente las 3 o 4 de la tarde cuando las personas empezaron a salir. Pensamos en hacer el Free Tour de Madrid, pero evidentemente nos equivocamos de horario, porque cuando fuimos a la Plaza Mayor, que es de donde salían, no había nadie. En fin, no fue un día muy agitado ni de muchas cosas realizadas, no vale la pena seguir.
El viernes, último día, decidimos seguir caminando y de compras, para variar. Ibamos a ir al museo Thyssen, pero nuestro compañero de cuarto Malayo nos dijo que no valía la pena, así que nos ahorramos los 4€ de entrada y fuimos de caminata. Nos tomamos el subte hasta la Plaza de Toros, que en este momento es usada como circo, y fuimos bajando de a poco hasta la Puerta de Alcalá cuando ya se hacía de noche. Seguimos hasta Puerta del Sol, y de ahí hasta el hostel. Preparamos un poco nuestras cosas y fuimos a la fonda que estaba al lado del hostel, donde nos ofrecían un euro de descuento por una paella valenciana, así que me di el gusto. No muy tarde, nos fuimos a dormir pues al día siguiente teníamos que tomarnos el primer subte, que salía a las 6 de la mañana.
Sábado a las 5 de la mañana nos levantamos, cambiamos, alistamos y salimos justo para cuando abrieron la puertas del subte. Tuvimos que colarnos porque inesperadamente venció nuestra tarjeta de viajes ilimitados por 5 días (pensamos que vencería al día siguiente). Tomamos el subte hasta el aeropuerto, donde sí tuvimos que pagar el maldito complemento. Hicimos nuestro check-in, y poco después estábamos en el avión que, si bien salió más tarde de lo previsto, nos depositó en Girona a la hora indicada. El día era horrible, tal y como serían la mayoría de los días que nos tocaron en Barcelona, pero bueno, ya no había nada que hacerle. A las 11 nos tomábamos el micro que nos iba a dejar en la estación de Bcn.
Hace 11 años

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