jueves, 29 de enero de 2009

Empanaditas calieeeeeentes.....

El miércoles fue un gran día. Empezando por el hecho de que mi clase de las 8 de la mañana fue anulada (y yo avisado unos días antes, con lo que no me levanté al pedo) y continuando con la fiaca que domina mi ser en estos últimos días. No salí de casa sino hasta el mediodía, cuando se hizo la hora de almorzar. Acto seguido, me encaminé hacia la casa de Michel, que me recibió super cortesmente, me invitó un café y me cedió (en calidad de préstamo) su bicicleta, una bici de carrera un tanto vieja, pero que se la banca bastante. Como dicen, a caballo regalado....Pasarán unas semanas hasta que la ponga a punto, pero imagino que mi vida mejorará en al menos un 30% con mi nueva adquisición.
Volví a casa, descansé unos minutos y volví a salir para la casa de Mónica. Obviamente no pude evitar perderme, pero esta vez la suerte o la Fuerza (o las dos) estuvieron conmigo (thank you Master Yoda), y encontré el lugar rápido. Como siempre, tanto ella como su hermano Cucho me recibieron de diez. A pesar de que había ido a preparar y comer empanadas de carne, sólo hice lo segundo, pues Mónica ya se había encargado de lo primero. Pasamos horas y horas charlando, y en el medio vinieron Rosario (la profesora de física del liceo, que es uruguaya) e Ionnai (en realidad es un nombre raro, no sé cómo se escribe), colombiana que vive en Francia hace un par de años, muy amiga de las dos. Hacía tiempo que no la pasaba tan, pero tan bien, fue como haberme tomado vacaciones por adelantado.
El tiempo pasó sin que me diera cuenta, y terminé volviendo a casa a la una y media de la mañana. Hice un intento de quedarme despierto para bajar Lost, pero el décalage horaire entre Francia y USA es mortal, no tuve chances y me fui a dormir.

martes, 27 de enero de 2009

¿Toco fondo?

Martes tranquilo. Martes de vagancia. Por la mañana fiaca, fiaca, y un poco más de fiaca hasta la hora del almuerzo. Por el año nuevo chino, prepararon comidas "especiales", lo cual siempre es bienvenido. Lamentablemente, el almuerzo tuvo que durar poco debido a la proximidad del partido de Del Potro (si hubiera sabido que iba a recibir tal paliza, ni me calentaba en volver a casa a verlo).
Dejé a lavar la ropa y me fui a la sala de profesores, donde Silvia y Laure, frente a mis actitudes del día anterior (en el que dejé ir a dos alumnos que se sintieron "insultados", lo que básicamente se debió a una mala interpretación del español de su parte), me sugirieron simplemente "hacer lo mejor que pueda y reirme de las burradas que dicen los chicos", el conformismo en su máxima expresión.
Las dos clases fueron, básicamente, mediocres. No había pedido un trabajo muy difícil realmente, pero estos chicos están llenos de sorpresas, y ante mi perplejidad por lo burdo de la mayoría de sus presentaciones, osé preguntar "¿les dan trabajos para hacer seguido?" a lo que respondieron con un rotundo "NO". Decidí darles una segunda oportunidad para reivindicarse, veremos qué tal lo hacen dentro de dos semanas.
Volví a buscar mi ropa, intenté seguir mi búsqueda de material sobre el PRN (aún infructuosa), hasta que se hizo la hora de la cena, y luego de volver a "casa", donde me encuentro desde hace ya 4 horas y media. Mañana el día se perfila espléndido: no hay clases, voy a buscar la bicicleta que me prometió Michel (profesor de plástica del collège), y a la casa de Mónica (la argentina) a comer empanadas, después de 4 meses!!

lunes, 26 de enero de 2009

Petit peuple de France.....

Interrumpimos este relato para hacer un anuncio especial. Un descargo, catársis que le dicen.
Aviso de antemano que este post va a generar la irritación de algunos. Como ya he dicho alguna vez, este blog es un relato de mi estadía en Francia, con mis experiencias y sensaciones. Estas sensaciones no tienen por qué coincidir con aquellas de los demás, por lo que se aceptan reproches e insultos, así como también sugerencias, pero NADA será cambiado. Ahora sí, prosigo.

Francia, vos me odiás y yo empiezo a odiarte. Antes de llegar tenía un concepto tuyo que rozaba la excelencia. Todo lo que me había relacionado con vos (tus paisajes, tu gente, tus costumbres) había sido de lo mejor. Bastó que decidiera pasar 7 meses acá para que todo eso se derrumbara. Sé que no puedo hacer generalizaciones, pero cada vez me resulta más difícil detenerme.
Me cuesta creer que la gente de este país pueda alcanzar los niveles de amargura que tiene. Nunca me sentí peor recibido que acá, y no hablo de la cordialidad del panadero, o la simpatía de la cajera del supermercado. Hablo del civil, el francés cuando no está ejerciendo su actividad profesional. Lo admito, también soy una persona desagradable, de pocas palabras, con problemas de adaptación en cuanto ámbito he estado, pero LA PUTA MADRE VIEJO, ¿acaso yo recibí así a la gente que encontré en Buenos Aires? ¿fui tan distante y frío con la gente que recién llegaba a mi país, con todo lo que imagino que eso puede significar? ¿puede a uno chuparle tanto un huevo una persona que se hizo 11000 kilómetros para venir a ver cómo es la vida en este país? Y esto automáticamente me lleva a otra pregunta, de carácter menos individualista y más grave ¿puede un pueblo en el que se gastan miles de millones de euros por año en educación ser tan, pero tan ignorante? Mientras en mi país una parte importante de los chicos van al colegio PARA COMER, acá la gente viene para......todavía no sé para qué viene. Este país está logrando que despierten en mí las ideas más elitistas que a uno se le podrían ocurrir. Viejo, acá lo tienen todo, y del todo, desperdician el 80%. Es increíble de verdad ver a tantos profesores quejándose de las reformas que quiere imponer el gobierno (las cuales desconozco casi por completo), al tiempo que es evidente que ALGO está fallando en el sistema educativo. Gente de 14 años que no sabe quién es el jefe de gobierno de su principal socio (comercial, político, de todo tipo); otros incluso más grandes que no entienden todavía por qué acá es invierno y al mismo tiempo en mi país es verano. Nenes que piensan que en Estados Unidos se habla "americano", como si eso fuera de verdad un idioma.
Si algo acá es un despilfarro y una exageración, es la oferta cultural que hay. No sé si algún país tendrá tantos museos y accesos a la información y la cultura (incluyendo eventos culturales), como Francia, y sin embargo la gente muestra un nivel de ignorancia digno de una escuela rural del medio de La Pampa (sin querer desmerecer a las escuelas rurales de La Pampa, que quede claro, allá hacen lo que pueden). De verdad, la gente no se da cuenta de todo lo que tiene, y me parecería una buena idea privarles (al menos por un tiempo) de muchos de los beneficios de los que gozan para que empiecen a valorarlos más.
Mi estadía ha llegado a un poco más de la mitad, pero creo que mi opinión no va a cambiar en los 3 meses que me quedan. Francia, vas rumbo a un abismo, y un abismo que construiste vos misma. No me arrepiento de nada, creo que este viaje fue completamente necesario, pero de lo único que estoy realmente agradecido es de la posibilidad que tengo de viajar y recorrer tanto este como otros países, me siento un ser privilegiado. Otro de mis objetivos, el volver a ver a gente que había conocido anteriormente y que tenía infinitas ganas de volver a encontrar, ha resultado (bastante) menos exitoso de lo que esperaba. Y finalmente el último, conocer el modo de vida de una sociedad distinta a aquella a la que estaba acostumbrado, resultó una rotunda decepción.
Creo que no me guardé nada. Tal vez hoy duerma más relajado.

Segundo finde en Lille. Segunda parte

El domingo corrió el riesgo de ser un día poco productivo. Julia no tenía planes para el día, y Benjamin estaba con una resca (al parecer) importante. Sin demasiadas opciones, y con Pasca que no contestaba mi invitación a tomar un café antes de que me fuera, acompañé a Yamile al mercado de Wazemmes con sus compañeros de curso, extranjeros todos. Estuvimos recorriendo el lugar alrdedor de 3 horas, y si bien la mayoría era una versión de francés a la inversa (o sea, extranjeros que no sólo no hablan francés, sino que casi ni les interesa aprender), el hecho de encontrarse con gente en una situación similar a la de uno incrementa la buena onda.
Al volver, almorzamos algo rápido (mi comida fue provista por Julia Defait SA), intenté instalar la cámara de Yamile y poco después me fui, con la esperanza de alcanzar el tren de las 17.18, esperanza que se desvaneció al llegar a la estación y enterarme que un descarrilamiento había provocado la suspensión del servicio y su reemplazo por un micro, sólo que en ese micro tendríamos que haber entrado todos los pasajeros, una centena. Los desafortunados que no nos atrevimos a ingresar a fuerza de golpes y empujones tuvimos que esperar a la salida del siguiente tren a Hazebrouck y la posterior combinación con un micro. De bronca decidí no compostar mi pasaje, por lo que técnicamente me colaré en el próximo tren de vuelta que tome desde Lille.
Llegué a mi casa unas tres horas más tarde, organicé un poco el quilombo, internetié, y me acosté.
Hoy a la mañana levantarme fue bastante costoso, pero lo logré luego de una hora de vueltas en la cama. Otra hora y media de boludeo, y cuando me di cuenta de que tenía que apurarme antes de que cerrara la Securité Sociale, decidí ponerme en marcha. En el camino saqué algunas fotos para que la gente vea y se dé cuenta de lo que siento cada vez que salgo de mi cueva. En fin, llegué y por suerte la espera fue breve, como casi siempre (la gente que trabaja ahí definitivamente se rasca, porque casi no tienen gente que atender), así que fue atendido rápido, entregué mis papeles y......"espere alrededor de una semana, el número de seguridad social va a llegarle por correo". SNCF, CPAM, ¿algún organismo más se candidatea para los premios Atentado con Bomba Molotov 2009?
Volví al liceo, almorcé (en silencio, como siempre), y no mucho después empezó formalmente mi jornada laboral. Clase con los 2D6, en la que otra vez fui testigo de la completa ignorancia por todo aquello que traspase los límites de....a esta altura diría el "Departement du Nord" (ni siquiera la Region Nord-Pas de Calais, que es de alrededor del doble de superficie). En mis dos horas libres organicé un poco con Claudie mis nuevos horarios, bastante hinchapelotas por cierto, pero a esta altura, si empiezo a quejarme de algo creo que termino expulsado de Francia por la magnitud del escádalo que haría al descargarme. Sin embargo, lo peor estaría por llegar.
Hace 2 semanas había tenido un altercado con un desubicado que se puso a escuchar música en medio de mi clase. Pues bien, el imbécil tuvo la excelente idea de volverse a aparecer en mi aula, con lo que esta vez para echarlo tuve que subir bastante el tono de mis amenazas, y probablemente la próxima vez que tenga que hacerlo, tenga que incluir el uso de violencia entre mis métodos de persuasión. Para colmo de males, mi intento de que hicieran una exposición corta y fácil sobre un país de América Latina fue un rotundo fracaso. No sólo le pusieron menos onda que pelo de chino, sino que su vagancia sobrepasó todo límite imaginable: en lugar de buscar la información en español, decidieron buscarla en francés y hacer una de sus burdas y asquerosas traducciones. Resultado: no aprendieron ni de cultura ni de español.
Fue con el sonido del timbre que mi tensión alcanzó niveles tolerables, pude ir a hacer mis compras, cenar, y sentarme a continuar con mis relatos viajeros.

domingo, 25 de enero de 2009

Segundo finde en Lille. Primera parte.

El viernes podría haber sido un día cualquiera, típico y tranquilo como la mayoría de los viernes, pero no lo fue. Una carta0, una simple pero infortunada carta de la Securité Sociale, pidiendo un certificado de trabajo que SI había entregado logró desestabilizar gran parte de mis planes del viernes. Fue entonces que, en lugar de pasar tranquilamente y organizando mis cosas durante la hora y media que separaron el fin de mi clase (que por cierto resultó bastante buena) del momento de almorzar antes de salir para Lille, tuve que tomar el colectivo (el verbo en realidad es "colarse") para ir a la CPAM, mostrar la carta y recibir como respuesta un absurdo "es que en su recepisé de demande de titre de séjour" dice que no puede trabajar, SOLO que estoy trabajando para el ESTADO hace ya 4 meses. Anyway, como no había nada que hacer, todo fue una pérdida de tiempo. Volví a subirme (colarme) en el colectivo y llegué a tiempo para poner mis cosas en la mochila, bajar a comer, volver y salir.
Antes de seguir con el relato, aprovecho la adquisición de mi cámara digital para demostrar por qué intento huir de Dunkerque cada fin de semana. Digamos que no es lo mismo salir de la estación y encontrarse con esto:


que con esto:

Aunque probablemente, si estos muchachos te están esperando en la entrada de la estación, no te den muchas ganas de ingresar:


En fin, en la estación de Dunkerque me encontré con Mónica (la otra argentina que vive en Dunkerque, sólo que ella VIVE definitivamente acá) y con su hermano, que se iban a Lille a visitar amigos, just like me. Creo que fue el único, o uno de los únicos viajes que hice charlando con alguien.
Como ya es costumbre, en la línea estaban haciendo trabajos, así que tuvimos que tomar un micro hasta Hazebrouck y un tren hasta Lille. Llegamos y nos despedimos casi inmediatamente, pues sólo tenía una hora y media para buscar mi tan ansiado "titre de sejour". Caminé unos 15 minutos abajo de la lluvia (que ya forma parte de mi vida y es una con mi cuerpo), más tiempo del que estuve esperando en la Prefecture para que me dieran mi tarjeta. Siiii, ya soy un francés de decimoquinta (o sea, un extranjero que puede dar vueltas por Europa hasta el 15 de mayo, jejejeje, ilusos). El resto de la jornada se desarrolló entre negocios, viendo ropa en liquidación y conteniéndome para no gastar mis escasos ahorros en todo (reflexión aparte: creo que durante las soldes, los negocios hacen una segunda rebaja alrededor de los 10 días de empezada la "temporada". Si lo hacen sin importar cuánto hayan vendido hasta el momento, es equilibrio de Nash cuando todos los consumidores esperamos SIN COMPRAR NADA hasta 10 días de pasado el inicio de las soldes).
Alrededor de las 18.30 el mensaje de Julia de que ya está de vuelta del trabajo me impulsa hacia su casa, donde conozco a la nueva colocataire, Yamile, colombiana que vive en Argentina y va a pasar 4 meses en Lille (evidentemente, la mala suerte es un don que tenemos pocos). No mucho después llega Benjamin, cenamos y vamos Julia y yo a L'Hybride a ver Western, una peli francesa buena pero larga. Obviamente en el lugar me encuentro con Pascaline y Kevin, pero dado que ese día estaban los dos trabajando en el lugar, no hubo tiempo para más que un saludo. Volvimos a la casa de Julia, nos quedamos charlando un rato con Fanny, la otra colocataire del departamento, y después, al menos yo, me fui a dormir.
El sábado nos pusimos operativos alrededor de las 11 de la mañana. Yo fui a terminar mi tour de compras, hasta que Julia* (acá quedaría bien poner "mamá Julia", pero como mi mamá se llama Julia, resulta demasiado extraño) me llamó a comer. Almorzamos restos de comidas pasadas, y nos pusimos en marcha Julia, Benjamin, Yamile y yo hacia Ypres, ciudad belga similar a todas (o sea, super linda), que recorrimos en aproximadamente 3 horas, pausa para un chocolate con Waffle incluida. Yamile llegó hace sólo tres semanas, así que me recordó un poco lo que es impresionarse con cada cosa que uno ve y hace (como ir de excursión 3 horas al extranjero, por ejemplo), por lo que su compañía fue ampliamente apreciada.
Volvimos alrededor de las 18, y gracias a la computadora que me prestó Benjamin pude hacer tiempo hasta el momento de volver a ir a L'Hybride. Esta vez fui solo, pero tampoco habría habido lugar para alguien más, pues el evento "7 heures pour l'Afghanistan" atrajo a demasiada gente al lugar, creo que más de la que ellos se esperaban. La película (cuyo nombre traducido no recuerdo), fue espectacularmente buena, creo que la mejor que vi hasta ahora en mis idas a ese lugar. A la salida del cine recibí un nuevo mensaje de Julia indicándome el lugar en que estaban, una reunión de amigos en una casa.
¿Alguien lleva la cuenta de mis errores de 2009? Bueno, súmenle uno más, porque si bien mi instincto me decía que era mejor volver a la casa, algo dentro mío (debe ser el hígado que está destruido por la cerveza) me impulsó a ir, sólo para encontrar una manga de ignorantes con sus típicos chistes de "Where's Brian?" que pensaban que no podía venir de otra parte del mundo que los Estados Unidos debido a mi nombre y que, como ellos, también tenía una discapacidad fisiológica para hablar lenguas extranjeras (punto cúlmine de mi paciencia). Por suerte, mi estadía no duró más de media hora, y alrededor de las 12.30 ya estaba de vuelta en la casa, acostándome para dormir (sí, que viejos que estamos...).

jueves, 22 de enero de 2009

Se acabó lo que se daba (dios, que chanta soy)


Podría tranquilamente saltearme el día de hoy, porque la verdad es que el no tener clases potenció mi estado de fiaca. Sin embargo, un par de hechos merecen la pena ser contados, y por eso es que, ahora que nada nuevo puede pasar ("Nada nos puede pasaaaaaaar/ toooodas las bicis y los barrrrcosss", jajajajajajajajajajaja, mi mente está destruida), no tengo más que decir que pasé el día bajando y viendo los nuevos capítulos de Lost (QUE GRAN SERIE LOST, TODAVIA NO PUEDO CREER LO COPADA QUE ES), y buscando y probando los nuevos aparatitos tecnológicos de los que ahora soy propietario, a saber: una hermosa cámara digital que me permitirá (entre otras cosas), subir fotos como ésta del patio de mi "vecindad" de noche que ven ahora, y enriquecer así su experiencia virtual de conocer cómo es mi vida; también, a pedido de los seres supremos (Luis y Julia, en este caso), un GPS que es re grosso. Como nota de color, durante unas horas estuve sin calefacción, pero todavía el "alerte orange" no está rigiendo (o empieza a regir ahora), con lo que no fue nada grave.
Y nada, mañana tengo una horita de clases y después a Lille!

miércoles, 21 de enero de 2009

Le congés du mercredi

Para terminar con la puesta al día, me queda contar el día de hoy. Me levanté antes de lo que hubiera querido para ser un día libre, pero ya estoy acostumbrado a estas cosas, y en todo caso podría haber desactivado la alarma del radio-reloj. Desayuno, diario, webeo, ducha, limpieza del cuarto, y salí a buscar la cámara de fotos y el GPS que felizmente había comprado, sólo para enterarme que aún no había llegado. En el medio, mensajeo mediante con Michel, me entero de que no puedo ir a buscar la bicicleta que me había prometido, así que el de hoy sería un día aún menos cargado de lo que pensaba. Decidí entonces honrar mi promesa e invité a Yolanda a ir al Museo de Bellas Artes y tomar un café, sólo para enterarme que ella había hecho lo propio por mail.
Cuando volví a casa ya casi era hora de almorzar, así que esperé, bajé al comedor, y luego de la comida fui a ver si podía dejar mi ropa para lavar en el depto de las chicas. Por suerte todavía había gente, así que pude cumplir con mi cometido, descansé un rato durante el lavado, fui a buscar la ropa, volví a descansar de la mano de France Info y Bajofondo, y después salí a encontrarme con Yolanda, sólo para tomar el café (habíamos descartado el museo).
Como de costumbre, y como buena española, llegó un poco tarde (a esta altura del partido, hasta valoro esos gestos, lo que es la melancolía). Fuimos al café, donde nos encontramos con McKenzie y Danielle, pero realmente teníamos un nivel hasta negativo de ganas de sentarnos con ellas, así que fuimos al piso de arriba a charlar, como de costumbre de todo un poco pero casi siempre entorno* (mmmm, es así o separado? Maldición, ahora hasta tengo dudas en español) a lo poco bien que la pasamos en Dunkerque (ella peor que yo, a tal punto que está pensando seriamente en irse en Febrero/Marzo). Estuvimos ahí un poco más de una hora, hasta que decidimos partir cada uno para su lado.
De regreso a casa, volví a mi habitual silla frente a la PC, y (lo que es la tecnología), pasé alrededor de media hora entre dando explicaciones a Pasca por su cagada a pedos (ufff, esto también voy a tener que explicarlo creo. Cagar a pedos es "retar"), y cagándome de risa de los mails de Dani. En resumen, nos pasamos todos media hora cagando :-D
Heme aquí ahora, luego de cenar y con planes de deleitarme con mi nueva adquisición (The Transporter 3), mientras espero por la llegada de Lost!

*debería decir "en torno", pero preferí dejarlo como estaba y hacer la aclaración para que no perdiera su gracia. Hablando de gracia, gracias Nurita por la corrección.

Cuando se me ocurra un título mejor, lo cambiaré

Uhhhh, el lunes. El lunes fue un día terrible. Me levanté a las 6 y media de la mañana, me cambié, desayuné, y salí para el collège, bajo la inclemencia de los elementos (lluvia y viento), obviamente colándome en el colectivo (una de mis actividades preferidas en Dunkerque, y encima super fácil). Llegué unos 20 minutos antes de las 8, me encontré con Morgane y nos pusimos a charlar un rato antes de que empezaran las clases. La verdad es que últimamente mi trabajo ahí se volvió hiper tranquilo, apenas tomar unos orales, aunque a veces uno tenga que escuchar cosas un tanto espantosas como "Mexico se sitúa en España" (NOOOO, NENA, NOOO! MERECES LA HORCA POR ESO. COMO PODES DECIR SEMEJANTE PELOTUDEZ?!?!?!), intentando mantener una cara de póker que no haga creer a la criaturita de dios que tengo enfrente que acaba de mandarse el moco de su vida, pero bueno, la verdad es que aparte de escuchar, no tengo que hacer nada. De todas formas, empezar tan temprano de por sí es jodido.
Terminadas las 3 horas reglamentarias, me volví a casa para almorzar y, acto seguido, empezar las clases en el lycée, dos horas de clases para ser más preciso, separadas por dos horas en las que no tengo un pedo que hacer.
La clase con los alumnos de Silvia fue una relativa cagada, básicamente porque esperaba que ellos expusieran un trabajo que les había dado, y como no lo hicieron, pues no tenía clase para dar, con lo que tuve que improvisar, y todos sabemos lo malo que soy para eso. Pero luego vendría lo peor: primero, en mis dos horas de descanso, Claudie tira abajo parte de mi plan de clases porque ya no trabajaría más con los TL, que si bien no son una maravilla, son el grupo más cercano en lo que a edad y nivel respecta. Si esto no era lo suficientemente malo (tampoco es que me iba a suicidar, pero bueh), si dios, alá, jehová, jesús, yoda, o quienquiera que sea pensara que a mi vida todavía le faltaban suficientes cagos de palomas, la clase con los 2D10 de Marga fue insoportable (esta oración está pésimamente redactada, lo lamento). Los 2D10 son insoportables. Cada vez que los veo me pregunto si no es posible incluir las lapidaciones entre los castigos que podemos usar en clase. En fin, terminé a las 18 totalmente destruido, con fuerzas para apenas ir a cenar, volver a mi cuarto y dormir.
El martes fue un poco más light, aunque a último momento decidí improvisar la clase de los TL para incluir un cuento borgiano ("Los dos reyes y los dos laberintos", para quien le interese), que me pareció extremadamente fácil (para ser Borges), y también muy bueno, como para agradar a los alumnos. La primer hora de clase, sin embargo, se canceló porque todos habían ido al cine (si, este liceo es una joda), sólo que yo me enteré 10.10, cuando la clase empezaba a las 10.05. La segunda hora fue poco concurrida, pero mi actividad fue un completo fracaso por el desinterés de mi público. Es increíble la diferencia de actitud cuando uno les habla en castellano que cuando uno empieza a conversar con ellos en francés, se sueltan de una forma impresionante, vaya uno a saber por qué. En fin, resultaron más simpáticos de lo esperado, a pesar que la mitad de la clase fue en la lengua de Dumas y no en la de Cervantes (ahhh, pero qué poético soy....).
Terminada la hora de clase, fue el turno de un descanso -almuerzo incluido- antes de la clase con los 2D9 de Laure. De descanso en realidad tuvo poco, pero la clase fue bastante buena. Los estudiantes son "promedio", pero al menos le ponen ganas y eso ameniza las clases. En fin, terminada la clase, y mientras veía por internet la ceremonia de asunción de Obama, llegó el momento de la reflexión: comer en el comedor del liceo o en el Bommel, con algunos de los asistentes. La necesidad de un poco de aire fresco me llevó a optar por la segunda opción, por lo que salí y me llevé una ingrata sopresa de la mano del fresquete que hacía afuera, pero bueno, no estaba muy lejos del bar, y el comedor ya estaba cerrado, así que si quería comer, tenía que seguir. Al llegar ya estaban McKenzie, Danielle, Katharina y Nathalie. Comida china y cerveza de por medio, charlamos alrededor de una hora, y poco después de que partieran la yanqui y la alemana (antes de que terminara el servicio de colectivos), decidí volver a casa a descansar.

martes, 20 de enero de 2009

WE @ Lille (Sí, otra vez)

Viernes muy, muy temprano a la mañana, me levanto para ir a la clase de Seconde Européenne, con Claudie. Esta vez se trataba de que adivinaran el significado de algunos dichos cuidadosamente elegidos para evitar cagadas a pedos. Lo hicieron bastante bien, de hecho habría sido perfecto si la hoja con significados que había impreso no hubiera estado mal hecha....¿estoy aprendiendo? Luego siguió uno de los cursos de Virginie, bastante bardero la verdad, y con menos español que Anamá Ferreyra, pero bueh, uno hace lo que puede, que en este caso fue el mismo juego de ubicar los países de América Latina. Sí, repito una y mil veces las mismas actividades, sólo que ellos no lo saben porque me ven una vez cada quince días, como seguido.
Terminó la clase y ya era libre de culpa y cargo, hasta la semana siguiente. Decidí armar mi mochila y hacer algo de tiempo hasta que se hiciera la hora de almorzar, comí rápido y partí hacia la estación para tomar el micro que me trasladarí a Hazebrouck, y de ahí el tren a Lille.
Llegué alrededor de dos horas más tarde a Lille y lo primero que hice fue ir a la Prefecture para buscar mi a esta altura casi inútil "titre de sejour", con la mejor de las suertes del mundo: al prefecto se le ocurrió expresar "sus mejores deseos para el 2009" a los empleados, por lo que la administración cerró a las 11 en lugar de las 16. Siguiente tarea del día: hacer tiempo hasta las 19.45, cuando tenía que ir a la proyección del Hybride, razón por la que había decidido pasar el fin de semana en Lille, y para lo que Pasca había accedido gentilmente a alojarme en su casa. El tiempo pasó entre recorrido de negocios en plena época de "soldes", búsqueda del lugar al que tenía que ir, porque no había encontrado ninguno de mis 3 mapas de Lille en casa, y comienzo de la lectura del libro que había sacado de la biblioteca en el café "L'écart", que tiene muy buena onda.
Llegada la hora convenida, partí hacia "L'Hybride", me afilié y encontré con Pasca y su novio Kevin, y poco más tarde empezó la película, cuya particularidad era el haber sido filmada con una cámara digital. Luego de la proyección, y de un rato de distensión en el lugar, fuimos a dejar las cosas en su casa y salimos directamente a una reunión que organizaba un amigo de ella en su casa. Bastante buena onda, no demasiada gente y suuuuuper tranca, tanto que daban pocas ganas de irse, sobre todo con el ofri que hacía afuera, pero bueno, alrededor de dos horas después nos volvimos y a dormir.
El sábado me desperé bastante, pero bastante temprano, por lo que a la espera de que mis anfitriones hicieran lo propio, me puse a leer. Al despertarse, desayunamos y nos aseamos (bah, yo me aseé, el resto sólo se cambió), y fuimos al centro para que Kevin y Pasca compraran lo que buscaban, aprovechando las rebajas. Yo los seguí al principio, pero después seguí mi propia ruta que consistió básicamente en perderme por las calles de la ciudad, hasta cansarme lo suficiente como para volver. Llegué y como había previsto, Pascaline estaba ya de regreso. La acompañé a hacer unas compras, volvimos, al rato llegó Kevin de no se dónde y descansamos, luego de lo cual yo me fui de vuelta al Hybride a ver una película )que resultó buena, pero muuuy larga para mi cansancio), y ellos se fueron a una cremaillère, algo así como una fiesta de inauguración de casa que uno hace cuando se muda. Como tenía pocas ganas de escuchar toneladas de francés por todos lados, al terminar la película empecé a errar nuevamente por Lille, esta vez con un poquitito más de cuidado, pero pasando por lugares interesantes como la Rue Massena (rue de soif, que le dicen a las calles de las ciudades donde hay muchos bares, una suerte de mini Plaza Serrano o el bajo, o Las Cañitas, para mis seguidores porteños), el Vieux Lille, El Quai de Wault, etc.
Aproximadamente a las 2AM decidí mandar un mensaje para ser avisado cuando "rentraran" a la casa (sí! que viva el franiol!), el que fue tomado, erróneamente como un pedido de asilo, por lo que 30 minutos más tarde tuve que llegar a las apuradas a la puerta del edificio para que me abrieran (cosa que realmente no me vino mal), y me fui a dormir, sin siquiera esuchar cuándo Pasca y Kevin volvieron (sueño pesado, que le dicen).
El domingo me desperté muuuuuuuy tarde. De hecho, no me desperté por mi propia voluntad, sino por el timbre, a las 13.30. Había llegado Maëlle a visitar a Pasca, cosa que sabía que sucedería, pero no cuándo. Dado que su presencia me incomodaba (a pesar de su cordialidad, no me interesaba pasar por alto 4 meses sin darme ni la hora), y la mía estaba totalmente de más en esa reunión, cacé (debe escribirse así si viene de "cazar") mi librito de horarios del tren, y para mi fortuna había un tren a casa a las 14.20, con lo que lo usé de excusa para partir. Un poco antes de las 4 de la tarde ya estaba de regreso en Dunkerque, haciendo lo que suelo hacer en mi amada ciudad: NADA. La noche culminó con "The Darjeeling Ltd.", que realmente no resultó taaaan buena como esperaba. En fin, un fin de semana de película.

lunes, 19 de enero de 2009

Una entrada indigna de ser leída

El lunes de mi segunda semana de clases de 2009 fue una pesadilla, creo que no hay otra forma de calificarlo. A pesar de que estaba haciendo una actividad (a mi humilde entender) super interesante sobre América Latina para que estos proyectos de zánganos del Estado se desasnen un poco, algunos no sólo no mostraran interés alguno, sino que se la pasaron saboteando mi clase. Resultado: dos expulsados, con intención de no volverlos a ver más en una de mis clases, sobre todo a uno al que agarré escuchando música durante mi clase (ahora comprendo un poquito más a los profesores, evidentemente tengo muchos problemas para ponerme en la posición del otro "virtualmente", tengo que hacerlo en forma real), y que después vino a patotearme. En fin, terminé no sólo extenuado ese día, sino que durante todo el resto de la semana. Para colmo, Nathalie tuvo una recaída de su conjuntivitis, y Anita cayó con gripe, así que nada de encuentros ni salidas de asistentes esta semana.
El martes fue un día un poco mejor. Los 1ES3 de Marguerite nunca van a decir 5 palabras juntas en español, pero al menos le ponen onda a las cosas que hago, lo cual siempre es placentero. Sin embargo, el cansancio no cedió, creo que sobre todo por el hecho de que era martes y sólo había completado 4 de mis 10 horas de clase de la semana, o sea que todavía quedaba la mitad. Excepto el haberme reencontrado con mi vecino luego de unas 4 semanas de ausencia, nada más interesante sucedió durante este día, así que así termina.
Miércoles. Siete AM. Es hora de levantarse para la primer clase del año con los Terminal de Claudie, entre los que se encuentran los 3 que muy inteligentemente fueron a contarle a la "profe" que les enseñé insultos al momento de pasarles el video de Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua (por cierto, qué gran video). Mi idea de hacerlos ubicar los países de América Latina en el mapa fracasó no sólo porque ya lo habían hecho hacía 2 años, sino porque Claudie dejó en evidencia mi ignorancia al hacerme ubicar a mí a los de América Central, tarea más que titánica a mi entender. Al menos la vergüenza que me hizo pasar no duró más de 20 minutos, y a las 9 de la mañana ya tenía todo el día para mí. Luego de pasar un rato en la sala de profesores preparando mis clases, y de ir a almorzar, me tiré a hacer una siesta que (pensé) me permitiría reponer energías.
Dormí alrededor de una hora y media, me levanté y me puse a pelotudear con la PC, como de costumbre cuando tengo internet, hasta que alrededor de las 16.10 suena el teléfono y es Iris. "La puta madre, la dejé plantada", pensé. Dicho y hecho, era para preguntarme si efectivamente habíamos acordado vernos a las 16 en el Centre Marine para tomar un café. Por suerte estaba vestido, y nomás cortar me puse las zapatillas y salí corriendo al tiempo que pensaba una buena excusa para justificar mi retraso. Por suerte mi habitual puntualidad jugó a mi favor y no tuve mucho que argumentar, así que fuimos al café de siempre (que esta vez estaba colmado de gente), y ahí empezamos la charla de todo un poco: vacaciones, trabajo, viajes venideros, actitud de los profesores, etc. Alrededor de una hora y media estuvimos hablando, hasta que decidimos partir, yo para casa, ella a su clase de baile...De todos modos, antes de regresar pasé por la biblioteca a buscar un libro, que es mi nueva compañía de días y momentos aburridos, pronto se hizo la hora de cenar.
Durante la cena escuché hablar de un partido de fútbol. Copa de la Liga. PSG contra Lens. Creí que podría ser interesante, así que después de cenar y hacer algo de tiempo en mi habitación, volví a bajar para ver el partido en una impresionante tele de unas 32" fáciles, si no más (esta gente definitivamente tiene más de lo que merece). A pesar de mi interés, el partido fue uno de los peores que vi en mi vida. Ninguno de los equipos podía hacer 4 pases juntos sin perder la pelota, el primer gol fue en contra durante los primeros 15 minutos, y el segundo del PSG fue a 4 del final, o sea que en el medio tuvimos unos 70 minutos de puro aburrimiento. Quince minutos luego de terminado, me fui derecho a dormir.
El jueves fueron las típicas 3 horas de clase en el collège, ahora con la variante de que tengo que tomarles "examen" a los 3ème, que tienen que pasar su brevet a fines de junio. Esto convierte al trabajo en una pancheza total. La realidad es que yo no tengo prácticamente nada para hacer, con lo que mi nivel de trabajo no hace más que disminuir con el tiempo. A este ritmo, voy a llegar a abril como un ñoqui hecho y derecho. Algo que alegró mi día fue el ofrecimiento de Michel, profesor de plástica, de prestarme una bicicleta que tiene sin usar. Este miércoles voy a buscarla, así que mi felicidad podría verse incrementada en un 15 o 20%, según cálculos hechos con la mayor rigurosidad científica.
De regreso a casa, pasé por casa de las chicas para ver cómo estaba cada una de su enfermedad, y lavar mi ropa antes de la partida hacia Lille del viernes al mediodía. Nuevamente, nada más interesante surgió durante el día, a excepción de un mail de Robert previo a su partida hacia México con algunas fotos de mi primer visita a Troyes en septiembr, cuando todavía rondaba por Francia algo que la gente suele llamar "calor", pero que súbitamente desapareció, dicen que para no volver jamás. Pensando con relativa alegría que sólo quedaban dos horas de clase antes del fin de semana, me fui a acostar.

jueves, 15 de enero de 2009

Rentrée, continuación

Jueves, primer día de clases en el collège. Salgo alrededor de las 9.30 en medio de la niebla y una manifestación de estudiantes del liceo, y llego alrededor de una hora antes para hablar con Morgane sobre las cosas que vamos a hacer este día y los próximos a venir. Poco después empiezan mis horas de clase. Con el almuerzo en el medio (con tiempo suficiente para descansar y contar sobre sendas vacaciones), la jornada se hace demasiado poco pesada, y sin darme cuenta ya he realizado 8 de mis 9 horas de clase de la semana. Antes de volver a casa, doy una vuelta por los negocios para ver si puedo conseguir algo de lo que me proponía comprar para la familia a buen precio, pero la misión no pudo ser cumplida por falta de ofertas suficientemente buenas (¿dónde está la crisis de consumo carajo?). Llego a casa y me enfrento a la cruda realidad de no tener internet, asi que paso mis horas entre mi libro y la radio, que redescubro como pasatiempo y a la vez me hace sentir teletransportado a los años previos a la aparición de la caja boba. Asi pasan las horas, con la cena en el medio, hasta que se hace tiempo de dormir.
El viernes la clase con los alumnos de Virginie pasó a toda velocidad, con lo que mi fin de semana ya había empezado. Esperé la hora del almuerzo, fui a comer y a los pocos minutos ya había comenzado mi caminata hacia Decathlon, que queda en Grand Synthe, a unos 4 o 5 kilómetros de Dunkerque. Luego de pasar un par de horas ahi, donde tuve que hacer una compra obligatoria de zapatillas pues las mías ya estaban hechas añicos. Volví a la ciudad alrededor de las 4 de la tarde, e inmediatamente luego de entrar a la habitación tuve que volver a salir en busca de cordones para suplir aquellos de mis otras zapatillas, que, oh casualidad, se habían roto también.
A la vuelta me encontré con Anita y Yolanda, que habían ido a tomar un café, y Yolanda debía ir a la óptica a hacer arreglar sus anteojos. Sin ser el más indicado para este tipo de comentarios, puedo afirmar que realmente necesitaba que le arreglaran sus anteojos, pues la pobre no veía los autos que le pasaban por al lado, su vida corría verdadero peligro.
Seguí camino a casa junto con Anita, quien me comentó que probablemente irían al Bommel esa noche. Era un plan bastante interesante, teniendo en cuenta que no había pensado en absolutamente nada para todo el fin de semana (nuevo error de 2009, creo que ya vamos 3 o 4 y sólo estábamos a 9 de enero). Decidí entonces ir, luego de descansar e ir a cenar.
Como durante toda la semana, hacía un frío de cagarse en la ciudad, y la noche no hizo más que intensificarlo. Caminamos lo más rápido que podíamos, Nathalie, Anita y yo. A media cuadra del bar nos encontramos con Katharina, quien venía sola porque McKenzie (sí, es un nombre...) estaba enferma. Entramos al bar y, extrañamente, había una mesa libre en la que entrábamos todos. Poco después llegó Danielle, y con el tiempo empezaron a caer personas más o menos conocidas: Alexandre el Dunkerquois simpático, los irlandeses, Lucia la alemana drogona, etc., etc. De todas formas, apenas después de las 12 di por finalizada mi noche en el bar, con una ingesta récord de la semana de sólo un vaso de cerveza. A la vuelta el frío era aún menos soportable que a la ida, así que intenté apurar el paso, pero Anita no parecía tener mucho interés en seguirme, así que fue en vano. Llegué a casa cagado de frío y me tiré rápidamente en la cama a disfrutar de lo que sería un altamente embolante fin de semana.
Iba a postear el finde en otra entrada, pero la verdad es que hice tan pocas cosas que no tiene sentido. Básicamente el sábado salí por la mañana a hacer las compras pertinentes del fin de semana (comida, que le dicen), e internetear un rato en el liceo, aprovechando que hay pocos profesores, y luego pasé todo el santo día con el libro y la radio.
El domingo pensaba hacer exactamente lo mismo, pero por suerte poco después del mediodía Yolanda llamó para salir a tomar un café por la playa. Para mi sorpresa, había bastante gente por la playa, y el día no era tan frío como yo pensaba. Finalmente Yolanda más que tomar un café quería hacer catarsis y yo, lejos de detenerla, me uní a lo que fue alrededor de 1 hora de tirar mierda contra absolutamente todo lo que nos rodeaba: Dunkerque, Francia, los profesores, el programa de asistentes, y no me extrañiaría que la lista siguiera. Al terminar ya se había hecho tarde, así que decidimos volver cada uno a su casa.
Al llegar, encontré a mi vecina Karine para mi agrado, pues tuve la posibilidad de decirle que hacía una semana que no podía hacer uso de su conexión a internet, con lo que amablemente me invitó a su casa a restablecer la red. Así fue como, alrededor de las 10 de la noche del domingo, internet volvió al hogar y mi nivel de felicidad aumentó sensiblemente, poco antes de irme a dormir y empezar una nueva semana de clases.

martes, 13 de enero de 2009

Last stop: ¿Dunkerque?

Lunes por la mañana. Muy temprano. Muuuuuucho frío. Me levanto, guardo un par de cosas, bajo a desayunar. Las vacaciones han terminado junto con el espíritu navideño. Ya la gente tendrá la misma cara de culo de siempre por las calles, y el mundo volverá a ser la mierda que nunca dejó de ser, sólo que ahora le sacamos el maquillaje festivo. Desayuno relativamente rápido, a alistarse y despedirme de Violaine, que todavía tenía unas horas antes de empezar a trabajar, suerte con la que no corría Robert, que me llevó a la estación minutos antes de empezar un nuevo año laboral. Nos despedimos ahí, no mucho después de llegar, y ya estaba solo solito. Subí al tren para no esperar parado y con frío, y esperé que el viaje empezara. Como de costumbre, no pude dormir.
Hora y pico más tarde ya estaba en París, que me recibía, como de costumbre, con lluvia, pero ahora también con un frío de cagarse. Ahora me tocaba esperar alrededor de una hora la salida del TGV. Lamentablemente al subir me doy cuenta de que me ha tocado uno de los peores asientos: de esos en los que estás enfrentado al otro, y que son geniales si en frente no tenés a nadie, pero son una cagada si hay otra persona. Resultado: no pude ni desperezarme en el tren.
Llegamos a Lille con 10' de retraso porque las condiciones climáticas habían obligado al tren a viajar a "sólo" unos 250 Km/h. Nada grave, yo tenía tiempo antes de que saliera mi último tren del día, pero también el que me traería más problemas: si bien estaba anunciado con destino a Dunkerque, como todos los trenes de las 12.33, al salir nos informaron que llegaba a Hazebrouck, alrededor de la mitad de mi viaje, y que la conexión a Dunkerque salía 13.20 y llegaba 13.56, cuatro minutos antes de mi primer hora de clase, y no 30 como yo había estimado. Merci SNCF.
Llegamos a Hazebrouck y, ya sin crédito en el celular, decido buscar un público para llamar a Claudie para avisar que iba a llegar tarde a mi primer clase del año. Decide que lo mejor es cancelar la clase y que todos vayan con Silvia, a lo que no me niego. Lo peor viene cuando vuelvo a la estación, y veo que mi tren está cerrando las puertas para salir. Golpeo con una ira incontrolable, y al mejor estilo chofer de bondi cuando lo puteás por no parar, abren las puertas, me dejan subir y me empiezan a cagar a pedos. Debido que el recuerdo del error que habían cometido hacía apenas 40 minutos todavía estaba fresco en mi mente, empecé a descargar contra los guardas todo tipo de insultos, que por suerte se tragaron callados. Emprendí viaje y llegué a la hora prevista (no inicialmente, sino a las 13.56), y caí en el liceo 14.15, quince minutos tarde. "Feliz 2009 Brian", me dije. Por suerte para la semana no había previsto nada, sólo preguntas a los pendejos sobre lo que habían hecho durante las vacaciones, supuse que tendrían tan pocas ganas de trabajar como yo (o incluso menos). Volví a mi cuarto, fui al supermercado a comprar algunos víveres para la semana, y de vuelta al liceo para terminar con mi día de trabajo. En el medio me encuentro con Anita, que había vuelto el día anterior. Me cuenta que Nathalie todavía no llegó, y que Na quería volver ese mismo día, pero en París le habían robado sus valijas, pasaporte y tarjeta de crédito incluidos (no pregunten por qué mierda tenía eso en la valija). Como de costumbre, el lunes terminó tarde, y yo con el cansancio por haberme pasado la mitad del día entre trenes, no necesité muchos más estímulos para irme a dormir temprano.
El martes empezó relativamente temprano, con clase de 10 a 12. Luego de eso, comida rápida, lavado de ropa y nuevamente a la Securité Sociale, a ver en qué había quedado mi trámite y para entregar el recibo de sueldo que me habían pedido. Respuesta: en nada, tuve que iniciarlo de nuevo, y Francia ya está a sólo un paso de inaugurar mi lista de países enemigos. A la vuelta me encuentro con Danielle, que iba a resolver sus propios problemas con su banco.
Volví al liceo y ya casi era la hora de mi clase, así que me alisté para ello. Terminada la hora vuelvo a mi cuarto, del que sólo salgo para cenar. No habrá noche en el Bommel esta vez, el miércoles tengo que ir tempranito a la estación para tomar el tren que me llevará a Lille. Arreglo con Yolanda para encontrarnos antes y así poder charlar durante el viaje, y me voy a acostar.
Al día siguiente me levanto nuevamente muy muy temprano. Otra vez hace muuuucho frío, pero las ganas de ir a Lille pueden más, así que con bastante ánimo me visto, desayuno y salgo. Llego a la estación unos 10' antes de que salga el tren, y Yolanda no estaba. Como se acercaba la hora de partida, y suponiendo que quizás ya se había metido para soportar mejor el frío, subí al tren, pero ella no se encontraba allí. Como con el siguiente tren llegaría tarde, decidí quedarme, y emprendí viaje hacia Lille.
Llegué, tomé el Tram, y me perdí (como era de esperarse), mientras buscaba el lycée Kernaneck, pero por suerte lo encontré a tiempo. En la reunión en la que deberíamos haber sido casi 30 personas, apenas si llegamos a las 15. Actividades varias, sobre todo contarnos entre nosotros qué cosas habíamos hecho con los chicos, y si habían funcionado o no. Ahí aproveché para hacer catarsis y exponer mis impresiones del nivel educativo de los frenchies, visión que fue compartida por algunos de mis colegas asistentes. En fin, la jornada terminó con otra Galette de Rois (cortesía de Daniel y Françoise), en la que, otra vez, fui el menor de la mesa. A la salida, y aprovechando que era el día de inicio de las soldes, fui a Rubaix a ver si había algo interesante para comprar, pero sólo me hice con dos jeans Lee.
Volví a la estación ya decidido a tomarme el tren de regreso, pero al llegar noto que los trenes desde y hacia Dunkerque tienen un retraso de alrededor de una hora, así que a esperar. Terminé llegando a Dunkerque alrededor de las 10 de la noche, pero por suerte al día siguiente mi clase en el collège empezaba a las 11, así que tomé una sopita tipo Quick, y me senté tranquilo en la PC.....hasta que noté que internet se había ido. Desaparecido. Gone. "Ya volverá", pensé, así que decidí volver a mi libro, y acostarme a dormir.

lunes, 12 de enero de 2009

Last stop: Troyes.

Viernes dos de enero. Me levanto relativamente temprano para ser un día "feriado", pero los demás (Robert y Violaine) también estaban despiertos ya, así que me uno al desayuno y, luego de eso, se ponen a limpiar la casa luego de dos dias de visitas (sin incluirme a mí, que seguiría ahí hasta el lunes, claro) y comida en abundancia. No me dejaron hacer absolutamente nada, desconozco la razón, pero si es por vergüenza o algo por el estilo, espero que quien corresponda les diga ahora cuando los vea en mi continente natal que no hay razón para hacerme sentir como un hotel, pues sé bien que no es uno a donde voy. Como sea, aproveché mis horas de ocio para prepararme (bueno, tanto como horas no fueron, mas bien minutos) para ir al encuentro de la promoción 2005 del lycée Camille Claudel. ¿Qué carajo iba a hacer yo ahí? Bueno, básicamente reencontrarme con Manon (Manon es nombre francés de nena, NO es una galletita, en este caso), quien fue la que me invitó, y de paso pude volver a ver a varios que hasta me reconocieron después de 4 años de desaparición! En fin, con un frío polar caminé los 2 km. que separan Sainte-Savine del centro de Troyes, lo que me permitió ver lo desolador que es un viernes 2 de enero en este país: casi no se veían personas por la calle, y de haber habido gente, no habrían tenido casi nada para hacer, pues casi todos los negocios estaban cerrados. Encontré a todos con unos minutos de retraso y fuimos a buscar un kebab abierto (cosa que no fue taaan sencilla como uno esperaría), mientras ellos intentaban recordar la sarta de pelotudeces que habían hecho en casa de Polo por estar en pedo durante el 31 a la noche. Emma ya se había vuelto a Rouen para poder estudiar, estos malditos franceses cínicos ponen los exámenes de mitad de año justo después de las fiestas.
Llegamos al dichoso kebab y el dueño se debe haber hecho el día, o al menos el mediodía, porque de la nada le cayeron 12 pendejos para almorzar. Ahí fue cuando pude charlar un poco con Manon cara a cara, después de (como con casi todos) 4 años. Su estadía en España el año anterior había hecho maravillas en su español, obviamente dejando de lado el acento. Terminamos de comer y emprendimos viaje en busca de un café. Luego de dos partidos de metegol (sisi, acá existe por suerte) algunos pidieron una cerveza, en tanto que yo me conformé con un café con leche (intentaba inutilmente empezar mi rehabilitación), y una charla con Coco (no sé de qué es pseudónimo), luego de lo cual salimos a wonderear about Troyes. Nos despedimos de casi todos, pero Manon, Luc (su novio, bastante capo la verdad), Paul, su novia y yo fuimos a la Fnac a seguir dando un par de vueltas. Pasando por los stands de los libros me percaté de que excepto los de Lance Taylor que me recomendó Ari de economía, no tenía libro para entretenerme, así que como de costumbre, pedí consejo a conocidos. Luc y Manon discutían por qué libros eran recomendables y cuáles no lo eran tanto, y ahí cometí mi primer error de 2009, sólo que me percataría de ello una semana más tarde: compré "Au bonheur des ogres", que me había recomendado Manon (Manon, nunca más tomo una recomendación tuya, ahora probaré con las de Luc). Salimos y fue ahí donde los saludé, ya era tiempo de volver a la casa Dumez.
El frío, en lugar de aflojar, aumentó, y para colmo, cuando llegué, me recibe Robert con un "Laurent y yo vamos a correr alrededor de una hora ¿nos querés acompañar?". Y bueh, negarme hubiera sido hasta un poco descortés, sobre todo porque no tenía nada que hacer. No fue tan malo de todos modos, y el volver extenuado me permitió dormir más profundamente, no sin antes seguir comiendo las sobras del 31, junto con alguna otra cosa preparada por Violaine. Ofrecí preparar un DVD para ver Nueve Reinas, pero la compu no cooperó, así que la propuesta tuvo que quedar trunca por el momento, por lo que me retiré a dormir, no sin antes empezar el libro que acababa de comprar.
El sábado acompañé a Robert al mercado, que por cierto siempre había visto por fuera. El lugar es bastante impresionante dentro de lo modesto que puede ser el mercado de una ciudad con unos 100 mil habitantes. Compramos lo necesario y volvimos a casa, unas horas antes del almuerzo, asi que esperando seguí leyendo mi libro. Después del almuerzo, llegó la duda de qué hacer durante la tarde. Como Violaine quería comprar unas botas, sugerí un tour de compras, en el que, obviamente, terminé sin comprar nada, pero sobre todo porque supuse que, 4 días más tarde, con el comienzo de las Soldes, conseguiría mejores precios. Segundo error de 2009. Volvimos a la casa y cuando nos debatíamos entre ir o no al cine, yo propuse ver Nueve Reinas, a lo cual los Dumez no solo accedieron, sino que invitaron a Marie Jo, una amiga de Violaine, a cenar y ver con nosotros la película. Bastante simpática Marie Jo, aunque creo que Robert no piensa lo mismo. En fin, luego de la cena dispusimos todo en la sala para ver la película, pero al cabo de 20 minutos en que el DVD se trababa al menos una vez por minuto, y ya hasta se salteaba algunas partes, decidí parar todo y autoritariamente obligué al resto de los presentes a buscar una solución al problema. Intentamos primero conectando la notebook de Violaine al televisor, pero nada. Allí fue cuando surgió la idea de conectarla al proyector de Bertrand y verla en su habitación (que por esos días yo había usurpado). Eso hicimos y, dado que funcionó, allí nos quedamos durante las casi dos horas que duró la peli (shhhhh, de esto no tiene por qué enterarse el damnificado). A todos pareció agradarles, pero bueno, había sueño, así que Marie Jo se volvió pa' su casa, y nosotros cada uno a su cama.
El domingo a la mañana, un poco después del desayuno y de que Violaine pusiera a calentar el pollo del almuerzo, nos fuimos a caminar por un sendero nuevo que habían arreglado que llegaba hasta Troyes, y por el que se veía a mucha gente haciendo ejercicio. El paisaje era casi mágico: los patos en el rio casi congelado, los bancos y las barandas llenas de hielo blanquito. Entre ida y vuelta habremos caminado unos 40 minutos, una hora quizás. Volvimos pasando por la panadería para comprar algo de pan y la "Galette de Rois". Almorzamos, y a descansar se ha dicho. Cuando volví a bajar ya era bastante tarde. Robert se propuso enseñarme a jugar a un juego llamado Abalon, del estilo Ajedrez, Damas, pero al mismo tiempo distinto. Definitivamente no soy bueno para ese estilo de juegos. Yo intenté (creo que exitosamente), enseñarle a jugar al truco, y cuando descubrió que el juego se basaba básicamente en saber mentir, conjugó eso con la película que le había hecho ver el día anterior, y me parece que desde ese momento habrá empezado a ser más precavido con los argentinos, quién sabe....
No mucho después volvieron Laurent y su novia de Paris, donde habían ido al circo. Cenamos pescados (creo que no eran sobras de año nuevo), y la Galette, no sé por qué el 4 y no el 6, pero la tradición acá es así. Como yo era el menor de la mesa, me hubiera correspondido (como indica el protocolo) sentarme debajo de la misma y repartir las porciones. Creo que mi sutil negativa fue comprendida por todos, e hice la repartija sentado en la silla, mientras la Galette era cubierta por un repasador. Terminamos la cena (por cierto, Laurent ganó el premio y fue el rey de la mesa), yo me fui a bañar y a ordenar mis cosas para la partida, me despedí de Laurent y Do, y finalmente terminé en la cama. Mis vacaciones llegaban al principio de su fin.

viernes, 9 de enero de 2009

.....and a happy new year

Primero de enero de 2009. Un nuevo año da inicio, y la primer actividad del día es tomar el avión a Paris. Salimos con Julio alrededor de las 6 de la matina, check-out con despedida del tano rasta copado incluida, y caminamos hasta la estación de trenes, donde tomamos un.......micro, sí, porque hay huelga de trenes (ya casi me siento en Francia). Lo más increible, aunque mi estado de ebriedad y cansancio no me permitieron percibir en el momento, fue que en la misma estación de tren, en un salón enorme que fue aparentemente arreglado, había una fiesta.....¿se imaginan una fiesta de fin de año en Constitución o Retiro? Bueno, yo tampoco, pero en Bcn todo es posible. En fin, el micro tardó mucho menos de lo previsto, llegamos a El Prat, y buscamos nuestras terminales. Cuando nos dimos cuenta de que nuestros vuelos partían de diferentes lugares, fue el momento de despedirnos. Mi primer contacto con un amigo argentino después de 3 meses había llegado a su fin, por lo que nos saludamos, y cada uno tomó su rumbo.
Check-in en el aeropuerto, y a esperar, aproximadamente una hora, hasta que empezáramos a embarcar ¿ya había dicho que estaba en pedo? Bueno, ya no lo estaba más, pero había pasado al estado "resaca": una sed inconmensurable que obviamente no pude calmar con una botella de medio litro de agua, y mi cuerpo que me decía "sacame todo lo que me metiste ya!" (por favor, nada de interpretaciones maliciosas, era sólo alcohol), reacción que se intensificó ya dentro del avión. Fue la primera vez en mi vida que estuve por vomitar en un avión, y por suerte no fue a causa del vuelo. Mis esfuerzos por no pasar vergüenza el primer día del año dieron sus frutos, y llegué sano y salvo a CDG. Antes de recuperar mi mochila (que por suerte fue la primera en aparecer), hice una escala técnica -sí, a pesar de que ya habíamos aterrizado- y luego a buscar la manera de llegar a la Garde de l'Est. Primero fue el CDGVal, o algo así, un trencito supermoderno (como el metro de Lille), que te lleva de un lado a otro de ese inmenso aeropuerto. Luego, una vez en la estación de trenes, primera buena noticia del año: transporte gratuito hasta las 12. Llegar a la estación fue entonces más placentero aún, a pesar de la soledad del tren. Llego a Gare de l'Est, saco mi pasaje, y llamo a lo de los Dumez, con temor a despertar a todos, a pesar de que ya son las 11 y media, hay que tener en cuenta que es 1° de Enero. Sin embargo, Robert me atiende con voz de haberse despertado al menos hace media hora, le deseo feliz año como corresponde, y le aviso que llego en dos horas. Espero un tiempo hasta que anuncian el andén del tren, entro y a dormir.
Una hora y media más tarde llego a Troyes, donde me recibe Robert, siempre con buena cara, siempre contento, como si no le calentara para nada que yo fuera a joder la tranquilidad de la casa justo un primero de Enero (yo creo que ese día no salgo de casa ni para abrirle a mi hermano). Nuevamente nos deseamos buen año, y vamos directo para la casa. Las calles están casi desiertas, y una vez más me acuerdo de que el primero de Enero casi nunca saqué la nariz fuera de casa. Llegamos y, para mi sorpresa, en la entrada aparece un ovejero alemán. La hermana de Robert y una pareja de amigos se habían quedado a pasar la noche, y próximamente comeremos parte de los restos de esa cena. Cinco minutos después llega Laurent, en un estado de resaca y cansancio bastante peor que el mío, lo cual me alivia. Mientras charlamos un poco (sobre todo con Laurent), y se termina de preparar la comida, vamos a por el apéro. Sí, como si no hubiera tenido suficiente la noche del 31, durante toda la tarde del año nuevo sigo con la ingesta de bebidas alcohólicas. En fin, los "restos" de la cena son un manjar en relación a lo que vengo comiendo desde que llegué al Viejo Continente, y eso que no como nada mal: Foie Gras, Terrine, carne, quesos varios, todo en cantidades aparentemente ilimitadas. De postre, bûche, tiramisú y chocolates ¿qué más se puede pedir? Ah, sí, una siesta, porque a pesar de haber estado sentado durante las aproximadamente 2 o 3 horas que duró la comida, mi cansancio no tenía límites. Ni siquiera pude esperar a que los otros invitados se fueran, simplemente me tiré a dormir sin preocuparme ni por cambiarme ni por asegurarme de estar despierto para la hora de cenar.
Cuando me levanto son alrededor de las 8. Fue una siesta de unas dos horas, pero ya no hay casi nadie en la casa. El resto de los invitados partieron, y Laurent fue a casa de Dorothée (mmmm, ¿se escribirá así?). Para colmo, ninguno de los tres (Violaine, Robert y yo), tenemos hambre, así que apenas si tomamos algo mientras charlamos un poco (las vacaciones, esto, lo otro), y volvemos a dormir.

domingo, 4 de enero de 2009

Barcelona (sí, público ignorante, es una canción)

Llevo una semana de retraso (y no, no temo estar embarazado), así que trataré de ponerme al corriente antes de que vuelva a mi agitada vida de asistente de idioma. El sábado al mediodía llegamos a Barcelona. El tiempo no podría haber sido peor (bueno, sí, siempre podrían hacer unos grados menos de temperatura, pero se entiende), nubes, lluvia, frío. La mala noticia es que todo está escrito en catalán, este injerto de español, francés, italiano y portugués que se hace llamar idioma. La buena noticia es que es relativamente fácil de leer (sobre todo cuando uno conoce ya dos idiomas latinos), y la gente habla español. En fin, llegamos a una estación de micros a la que no teníamos previsto llegar, y el centro de información estaba cerrado, aunque no por mucho tiempo. Pedimos las indicaciones pertinentes, compramos la tradicional tarjeta de transporte válida por 5 días (eso estaría bueno en Buenos Aires, cuac!), y media hora más tarde estábamos en el hostel.
El lugar merece un párrafo aparte. Si bien habíamos reservado una habitación para siete personas, recibimos una para 9, aunque en ese momento estaba vacía. De todas formas, la división entre las dos habitaciones contiguas era tan estrecha (de hecho, ni siquiera llegaba hasta arriba de todo), que era como tener una habitación para unas 25 personas, sólo que no ves a un tercio, pero escuchás hasta su respiración. Nos recibe un catalán con una cara de orto inversamente proporcional a sus ganas de laburar, y no sólo eso, sino que nos da una sola llave (por suerte luego de pedir la otra, nos fue concedida), un cubre colchón y un cubre almohada, y arreglate como puedas, el resto se alquila. Por lo menos tiene una pequeña cocina y hay un "supermercat" a 30 metros, con lo que las comidas no serían obligatoriamente afuera.
En el centro de información nos habían dicho que casi todo estaría cerrado durante el finde, así que nos instalamos y empezamos a caminar casi sin rumbo, hasta toparnos con la catedral. No se vaya a pensar que tengo algo contra la Iglesia, pero en Madrid ya había dejado poco menos que el diezmo como para encima ceder 5€ para entrar, sobre todo sabiendo que luego de las 5 de la tarde, la entrada era gratuita (de todas formas, terminamos sin ir a la catedral). Seguimos camino, pasando por los negocios de siempre, a los que yo no hubiera entrado (porque de hecho no compré nada), pero la necesidad de Julio fue una buena excusa. Se nota a la legua y en los precios que hay más plata en Barcelona que en Madrid, pero bueno, son sólo 5 días. Nuestro último destino de la caminata fue la Sagrada Familia, a la que no entramos simplemente porque se nos hizo tarde. A primera vista Barcelona es una ciudad muy linda, muy pintoresca, y con tanto espacio que caminar da realmente placer, y de hecho dudé un par de veces en usar el transporte público. Hasta ahora, la única ciudad en la que creo que podría vivir tranquilamente, fuera de mi Buenos Aires querido. En fin, volvimos al hostel (donde ahora había en recepción un tano rastafari buena onda) compramos algo congelado para comer, cenamos y a dormir.
El domingo fue el Día G, por Gaudí. Primero fuimos a la Sagrada Familia, pero esta vez sí pudimos entrar. Varias cosas me llaman la atención de este edificio: desde lejos es impresionante, sobre todo porque uno lo compara con el resto de los edificios de la ciudad (bastante bajos salvo excepciones), cuando estás en frente no parece ni tan imponente ni tan lindo, pero cuando entrás, te das cuenta de nuevo de lo inmenso que es, y del laburo que tiene hasta la más mínima piedrecita. En segundo lugar, es increíble que tanta gente acceda a pagar tanto (mínimo 8€), para ver una obra en construcción, la próxima vez que haya que reformar mi casa, me voy a poner en la puerta a cobrar a quienes entren.
Luego de un tour bastante prolongado por la ¿iglesia? ¿catedral?, y otro un poco más corto por las casas de souvenirs de los alrededores, seguimos nuestra caminata por la Champs Elysées de Barcelona, donde pasamos por la Casa Batlló, a la que no entramos por su elevadísimo precio (16€), y La Pedrera, a la que no entramos por su elevadísima cola (alrededor de una hora, según los carteles indicativos). Luego de eso, fuimos al Parc Güell, repleto de gente, pero con la posibilidad de recorrerlo casi en su totalidad. Es inmenso y es tan....distinto a lo que uno ve normalmente, que de verdad es un manjar para los ojos. Volvimos al hostel cuando ya no podía verse nada, y mientras comíamos recibo un mensaje de Vico anunciándome que ya estaba en Barcelona. No sé cómo hizo, pero media hora más tarde ya estaba en el hostel, donde el tano rastafari le permitió hacerse de cenar (bah, la que cocinó fue Kelly, a quien no parezco caerle muy bien), charlamos un laaargo rato, y ya después cero ganas de salir. Victor y Kelly se volvieron a la casa de su couch surfer, y esa fue la última vez que los vimos (supongo que siguen vivos, pero bueno, es la última vez que los vimos anyway). Por nuestra parte, nos fuimos a dormir, ya acercándose la 1 y media de la mañana. Esta vez, la habitación no sería sólo nuestra.
Antes de irnos a dormir ya sabíamos que teníamos compañía, pero no sabíamos lo que nos esperaba. Alrededor de las 4 de la matina, ya en mi décimo sueño, aparecen 3 francesas (franciliennes, bah) de lo más desubicadas que se puede esperar. Hicieron tal quilombo que no sólo nos despertaron, sino que impidieron que nos volviéramos a dormir durante al menos una hora. Para peor, a cada grito nuestro respondían con más risas y gritos. Nunca en mi vida odié tanto a los galos como ese día, y tuve que pensar en varios de ellos (cada uno se imaginará si está o no incluido) para recordar que "no son todos iguales". En fin, el lunes fue un día terrible. A pesar de la lluevia, fuimos a Montjüic sólo para enterarnos de que todo estaba cerrado, así que lo único que pudimos hacer fue recorrer el lugar, que de todas formas es de una belleza indescriptible. Va a ser realmente difícil encontrar una ciudad en la que me sienta más a gusto que en Barcelona. Sigamos con el relato: bajamos al mediodía para almorzar, pero yo estaba destruido, no podía más nada, así que me volví para el hostel a hacer una siesta y reponer energías. Alrededor de dos horas más tarde, volví a encontrarme con Julio en el hostel. Boludeamos un rato, cenamos, y a mí se me dio por una caminata nocturna, a la cual él accedió a acompañarme. Caminamos un muy largo trecho, sin rumbo alguno, tal y como a mi me encanta, sobre todo porque el fresco era soportable. Julio tuvo que volverse porque su vejez se manifestó en forma de ampollas que le impedían caminar, pero yo seguí durante alrededor de una hora más, hasta que me cansé y consideré sensato volver al hotel, y una vez que llegué me dormí. Esta noche fueron unas hermanas latinoamericanas (no se si de Colombia o Mexico, aunque sospecho que del segundo) de la habitación contigua, las que interrumpieron mi sueño, pero al menos esta vez fue más temprano y por menos tiempo.
El martes podría decirse que fue un día "deportivo". A la mañana volvimos a Montjüic para entrar al Museo del Deporte, que con la excusa de la celebración de los JJOO de Barcelona '92 muestra un poco de cada deporte, y no se salva absolutamente ninguno se podría decir. Habremos estado aproximadamente dos o tres horas entre el museo, y las afueras del estadio, hasta que decidimos ir al próximo destino: Nou Camp. En el medio, poco después de salir del subte, nos metimos en un restaurant donde, oh casualidad, el dueño y el mozo eran argentinos, así que la comida vino acompañada de charla, cosa nada frecuente (de hecho casi imposible que ocurra) en Francia. Seguimos nuestro camino hasta el estadio, a donde tenía muchas ganas de entrar, pero no tantas como para pagar 14€, que incluian la visita al museo que poco me interesaba (y bueh, un poco de amor propio, yo soy del Madrid). Dimos un paseo por el negocio del club, y después nos fuimos para la zona de la playa, donde buscamos un lugar que nos habían indicado para comprar ropa deportiva, que Julio quería para sus hermanos. No encontramos el negocio, volvimos para el centro, caminamos un rato, y luego back home. Ahora el cuarto se componía de: las 3 francesas molestas, una venezolana que deambulaba por las habitaciones del hostel desde hacía dos semanas aproximadamente, un brasilero que se apropió de la cama de la más antipática de las francesas, y dos canadienses quebecois, mas que simpáticos. Otra vez por la noche nuestro sueño fue interrumpido por las galas.
El miércoles fue un día de poca actividad diurna. Nos despertamos, boludeamos un rato, y el tiempo que tardamos en lavar y secar la ropa nos dio el tiempo necesario sólo para caminar un poco por los alrededores de Barceloneta, el barrio en que nos alojábamos. En lugar de cena, tuvimos nuestro almuerzo de fin de año en un restaurant de por ahí, puesto que el precio a la noche por el mismo menú casi que se cuadruplicaba. Dimos un último recorrido al Passeig de Gràcia antes de volver al hostel, hacer más o menos las valijas, y prepararnos para la noche. No sabíamos lo que hacer, pero decidimos juntarnos con los canadienses Cindy y su hermano Steven, para celebrar. Lamentablemente el almuerzo cayó mal a Julio, así que su consumo de alcohol se redujo al mínimo, mientras que mi inconsciente pareció haber entendido eso como una necesidad de tomar por los dos. No se cuántas veces tomé tanta cerveza en tan poco tiempo, lo cierto es que a duras penas pude llegar a Plaza Catalunya con los demás -grupo de brasileros incluido (posta que la alegría es brasilera, no paran de cantar los hijos de puta)-, unos diez minutos antes de "descorchar" el cava que habíamos comprado. Moraleja: si no hay plata para champagne, mejor brindar con sidra que es más rica y espumante. Con pedalina y todo logré mandar unos 20 mensajes de texto y, por si fuera poco, seguir a Julio, Cindy y Steven hacia el subte y hasta el Port Olimpic, donde estuvimos bailando al costado de la playa durante alrededor de una hora, si no más. Fuimos a pasar un rato a la playa, pero el frío hizo que nos volvieramos al hostel, previa llamada a casa, aunque una hora tarde, porque acá ya eran las 4 AM. De dormir ni hablar, 4 horas mas tarde mi vuelo estaba saliendo de El Prat hacia Paris, y cualquier intento de dormir habría derivado en la pérdida del vuelo, así que sólo me tiré en la cama a esperar.
FELIZ 2009 PARA TODOS!