lunes, 26 de enero de 2009

Segundo finde en Lille. Segunda parte

El domingo corrió el riesgo de ser un día poco productivo. Julia no tenía planes para el día, y Benjamin estaba con una resca (al parecer) importante. Sin demasiadas opciones, y con Pasca que no contestaba mi invitación a tomar un café antes de que me fuera, acompañé a Yamile al mercado de Wazemmes con sus compañeros de curso, extranjeros todos. Estuvimos recorriendo el lugar alrdedor de 3 horas, y si bien la mayoría era una versión de francés a la inversa (o sea, extranjeros que no sólo no hablan francés, sino que casi ni les interesa aprender), el hecho de encontrarse con gente en una situación similar a la de uno incrementa la buena onda.
Al volver, almorzamos algo rápido (mi comida fue provista por Julia Defait SA), intenté instalar la cámara de Yamile y poco después me fui, con la esperanza de alcanzar el tren de las 17.18, esperanza que se desvaneció al llegar a la estación y enterarme que un descarrilamiento había provocado la suspensión del servicio y su reemplazo por un micro, sólo que en ese micro tendríamos que haber entrado todos los pasajeros, una centena. Los desafortunados que no nos atrevimos a ingresar a fuerza de golpes y empujones tuvimos que esperar a la salida del siguiente tren a Hazebrouck y la posterior combinación con un micro. De bronca decidí no compostar mi pasaje, por lo que técnicamente me colaré en el próximo tren de vuelta que tome desde Lille.
Llegué a mi casa unas tres horas más tarde, organicé un poco el quilombo, internetié, y me acosté.
Hoy a la mañana levantarme fue bastante costoso, pero lo logré luego de una hora de vueltas en la cama. Otra hora y media de boludeo, y cuando me di cuenta de que tenía que apurarme antes de que cerrara la Securité Sociale, decidí ponerme en marcha. En el camino saqué algunas fotos para que la gente vea y se dé cuenta de lo que siento cada vez que salgo de mi cueva. En fin, llegué y por suerte la espera fue breve, como casi siempre (la gente que trabaja ahí definitivamente se rasca, porque casi no tienen gente que atender), así que fue atendido rápido, entregué mis papeles y......"espere alrededor de una semana, el número de seguridad social va a llegarle por correo". SNCF, CPAM, ¿algún organismo más se candidatea para los premios Atentado con Bomba Molotov 2009?
Volví al liceo, almorcé (en silencio, como siempre), y no mucho después empezó formalmente mi jornada laboral. Clase con los 2D6, en la que otra vez fui testigo de la completa ignorancia por todo aquello que traspase los límites de....a esta altura diría el "Departement du Nord" (ni siquiera la Region Nord-Pas de Calais, que es de alrededor del doble de superficie). En mis dos horas libres organicé un poco con Claudie mis nuevos horarios, bastante hinchapelotas por cierto, pero a esta altura, si empiezo a quejarme de algo creo que termino expulsado de Francia por la magnitud del escádalo que haría al descargarme. Sin embargo, lo peor estaría por llegar.
Hace 2 semanas había tenido un altercado con un desubicado que se puso a escuchar música en medio de mi clase. Pues bien, el imbécil tuvo la excelente idea de volverse a aparecer en mi aula, con lo que esta vez para echarlo tuve que subir bastante el tono de mis amenazas, y probablemente la próxima vez que tenga que hacerlo, tenga que incluir el uso de violencia entre mis métodos de persuasión. Para colmo de males, mi intento de que hicieran una exposición corta y fácil sobre un país de América Latina fue un rotundo fracaso. No sólo le pusieron menos onda que pelo de chino, sino que su vagancia sobrepasó todo límite imaginable: en lugar de buscar la información en español, decidieron buscarla en francés y hacer una de sus burdas y asquerosas traducciones. Resultado: no aprendieron ni de cultura ni de español.
Fue con el sonido del timbre que mi tensión alcanzó niveles tolerables, pude ir a hacer mis compras, cenar, y sentarme a continuar con mis relatos viajeros.

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