lunes, 19 de enero de 2009

Una entrada indigna de ser leída

El lunes de mi segunda semana de clases de 2009 fue una pesadilla, creo que no hay otra forma de calificarlo. A pesar de que estaba haciendo una actividad (a mi humilde entender) super interesante sobre América Latina para que estos proyectos de zánganos del Estado se desasnen un poco, algunos no sólo no mostraran interés alguno, sino que se la pasaron saboteando mi clase. Resultado: dos expulsados, con intención de no volverlos a ver más en una de mis clases, sobre todo a uno al que agarré escuchando música durante mi clase (ahora comprendo un poquito más a los profesores, evidentemente tengo muchos problemas para ponerme en la posición del otro "virtualmente", tengo que hacerlo en forma real), y que después vino a patotearme. En fin, terminé no sólo extenuado ese día, sino que durante todo el resto de la semana. Para colmo, Nathalie tuvo una recaída de su conjuntivitis, y Anita cayó con gripe, así que nada de encuentros ni salidas de asistentes esta semana.
El martes fue un día un poco mejor. Los 1ES3 de Marguerite nunca van a decir 5 palabras juntas en español, pero al menos le ponen onda a las cosas que hago, lo cual siempre es placentero. Sin embargo, el cansancio no cedió, creo que sobre todo por el hecho de que era martes y sólo había completado 4 de mis 10 horas de clase de la semana, o sea que todavía quedaba la mitad. Excepto el haberme reencontrado con mi vecino luego de unas 4 semanas de ausencia, nada más interesante sucedió durante este día, así que así termina.
Miércoles. Siete AM. Es hora de levantarse para la primer clase del año con los Terminal de Claudie, entre los que se encuentran los 3 que muy inteligentemente fueron a contarle a la "profe" que les enseñé insultos al momento de pasarles el video de Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua (por cierto, qué gran video). Mi idea de hacerlos ubicar los países de América Latina en el mapa fracasó no sólo porque ya lo habían hecho hacía 2 años, sino porque Claudie dejó en evidencia mi ignorancia al hacerme ubicar a mí a los de América Central, tarea más que titánica a mi entender. Al menos la vergüenza que me hizo pasar no duró más de 20 minutos, y a las 9 de la mañana ya tenía todo el día para mí. Luego de pasar un rato en la sala de profesores preparando mis clases, y de ir a almorzar, me tiré a hacer una siesta que (pensé) me permitiría reponer energías.
Dormí alrededor de una hora y media, me levanté y me puse a pelotudear con la PC, como de costumbre cuando tengo internet, hasta que alrededor de las 16.10 suena el teléfono y es Iris. "La puta madre, la dejé plantada", pensé. Dicho y hecho, era para preguntarme si efectivamente habíamos acordado vernos a las 16 en el Centre Marine para tomar un café. Por suerte estaba vestido, y nomás cortar me puse las zapatillas y salí corriendo al tiempo que pensaba una buena excusa para justificar mi retraso. Por suerte mi habitual puntualidad jugó a mi favor y no tuve mucho que argumentar, así que fuimos al café de siempre (que esta vez estaba colmado de gente), y ahí empezamos la charla de todo un poco: vacaciones, trabajo, viajes venideros, actitud de los profesores, etc. Alrededor de una hora y media estuvimos hablando, hasta que decidimos partir, yo para casa, ella a su clase de baile...De todos modos, antes de regresar pasé por la biblioteca a buscar un libro, que es mi nueva compañía de días y momentos aburridos, pronto se hizo la hora de cenar.
Durante la cena escuché hablar de un partido de fútbol. Copa de la Liga. PSG contra Lens. Creí que podría ser interesante, así que después de cenar y hacer algo de tiempo en mi habitación, volví a bajar para ver el partido en una impresionante tele de unas 32" fáciles, si no más (esta gente definitivamente tiene más de lo que merece). A pesar de mi interés, el partido fue uno de los peores que vi en mi vida. Ninguno de los equipos podía hacer 4 pases juntos sin perder la pelota, el primer gol fue en contra durante los primeros 15 minutos, y el segundo del PSG fue a 4 del final, o sea que en el medio tuvimos unos 70 minutos de puro aburrimiento. Quince minutos luego de terminado, me fui derecho a dormir.
El jueves fueron las típicas 3 horas de clase en el collège, ahora con la variante de que tengo que tomarles "examen" a los 3ème, que tienen que pasar su brevet a fines de junio. Esto convierte al trabajo en una pancheza total. La realidad es que yo no tengo prácticamente nada para hacer, con lo que mi nivel de trabajo no hace más que disminuir con el tiempo. A este ritmo, voy a llegar a abril como un ñoqui hecho y derecho. Algo que alegró mi día fue el ofrecimiento de Michel, profesor de plástica, de prestarme una bicicleta que tiene sin usar. Este miércoles voy a buscarla, así que mi felicidad podría verse incrementada en un 15 o 20%, según cálculos hechos con la mayor rigurosidad científica.
De regreso a casa, pasé por casa de las chicas para ver cómo estaba cada una de su enfermedad, y lavar mi ropa antes de la partida hacia Lille del viernes al mediodía. Nuevamente, nada más interesante surgió durante el día, a excepción de un mail de Robert previo a su partida hacia México con algunas fotos de mi primer visita a Troyes en septiembr, cuando todavía rondaba por Francia algo que la gente suele llamar "calor", pero que súbitamente desapareció, dicen que para no volver jamás. Pensando con relativa alegría que sólo quedaban dos horas de clase antes del fin de semana, me fui a acostar.

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