miércoles, 21 de enero de 2009

Cuando se me ocurra un título mejor, lo cambiaré

Uhhhh, el lunes. El lunes fue un día terrible. Me levanté a las 6 y media de la mañana, me cambié, desayuné, y salí para el collège, bajo la inclemencia de los elementos (lluvia y viento), obviamente colándome en el colectivo (una de mis actividades preferidas en Dunkerque, y encima super fácil). Llegué unos 20 minutos antes de las 8, me encontré con Morgane y nos pusimos a charlar un rato antes de que empezaran las clases. La verdad es que últimamente mi trabajo ahí se volvió hiper tranquilo, apenas tomar unos orales, aunque a veces uno tenga que escuchar cosas un tanto espantosas como "Mexico se sitúa en España" (NOOOO, NENA, NOOO! MERECES LA HORCA POR ESO. COMO PODES DECIR SEMEJANTE PELOTUDEZ?!?!?!), intentando mantener una cara de póker que no haga creer a la criaturita de dios que tengo enfrente que acaba de mandarse el moco de su vida, pero bueno, la verdad es que aparte de escuchar, no tengo que hacer nada. De todas formas, empezar tan temprano de por sí es jodido.
Terminadas las 3 horas reglamentarias, me volví a casa para almorzar y, acto seguido, empezar las clases en el lycée, dos horas de clases para ser más preciso, separadas por dos horas en las que no tengo un pedo que hacer.
La clase con los alumnos de Silvia fue una relativa cagada, básicamente porque esperaba que ellos expusieran un trabajo que les había dado, y como no lo hicieron, pues no tenía clase para dar, con lo que tuve que improvisar, y todos sabemos lo malo que soy para eso. Pero luego vendría lo peor: primero, en mis dos horas de descanso, Claudie tira abajo parte de mi plan de clases porque ya no trabajaría más con los TL, que si bien no son una maravilla, son el grupo más cercano en lo que a edad y nivel respecta. Si esto no era lo suficientemente malo (tampoco es que me iba a suicidar, pero bueh), si dios, alá, jehová, jesús, yoda, o quienquiera que sea pensara que a mi vida todavía le faltaban suficientes cagos de palomas, la clase con los 2D10 de Marga fue insoportable (esta oración está pésimamente redactada, lo lamento). Los 2D10 son insoportables. Cada vez que los veo me pregunto si no es posible incluir las lapidaciones entre los castigos que podemos usar en clase. En fin, terminé a las 18 totalmente destruido, con fuerzas para apenas ir a cenar, volver a mi cuarto y dormir.
El martes fue un poco más light, aunque a último momento decidí improvisar la clase de los TL para incluir un cuento borgiano ("Los dos reyes y los dos laberintos", para quien le interese), que me pareció extremadamente fácil (para ser Borges), y también muy bueno, como para agradar a los alumnos. La primer hora de clase, sin embargo, se canceló porque todos habían ido al cine (si, este liceo es una joda), sólo que yo me enteré 10.10, cuando la clase empezaba a las 10.05. La segunda hora fue poco concurrida, pero mi actividad fue un completo fracaso por el desinterés de mi público. Es increíble la diferencia de actitud cuando uno les habla en castellano que cuando uno empieza a conversar con ellos en francés, se sueltan de una forma impresionante, vaya uno a saber por qué. En fin, resultaron más simpáticos de lo esperado, a pesar que la mitad de la clase fue en la lengua de Dumas y no en la de Cervantes (ahhh, pero qué poético soy....).
Terminada la hora de clase, fue el turno de un descanso -almuerzo incluido- antes de la clase con los 2D9 de Laure. De descanso en realidad tuvo poco, pero la clase fue bastante buena. Los estudiantes son "promedio", pero al menos le ponen ganas y eso ameniza las clases. En fin, terminada la clase, y mientras veía por internet la ceremonia de asunción de Obama, llegó el momento de la reflexión: comer en el comedor del liceo o en el Bommel, con algunos de los asistentes. La necesidad de un poco de aire fresco me llevó a optar por la segunda opción, por lo que salí y me llevé una ingrata sopresa de la mano del fresquete que hacía afuera, pero bueno, no estaba muy lejos del bar, y el comedor ya estaba cerrado, así que si quería comer, tenía que seguir. Al llegar ya estaban McKenzie, Danielle, Katharina y Nathalie. Comida china y cerveza de por medio, charlamos alrededor de una hora, y poco después de que partieran la yanqui y la alemana (antes de que terminara el servicio de colectivos), decidí volver a casa a descansar.

No hay comentarios: