domingo, 25 de enero de 2009

Segundo finde en Lille. Primera parte.

El viernes podría haber sido un día cualquiera, típico y tranquilo como la mayoría de los viernes, pero no lo fue. Una carta0, una simple pero infortunada carta de la Securité Sociale, pidiendo un certificado de trabajo que SI había entregado logró desestabilizar gran parte de mis planes del viernes. Fue entonces que, en lugar de pasar tranquilamente y organizando mis cosas durante la hora y media que separaron el fin de mi clase (que por cierto resultó bastante buena) del momento de almorzar antes de salir para Lille, tuve que tomar el colectivo (el verbo en realidad es "colarse") para ir a la CPAM, mostrar la carta y recibir como respuesta un absurdo "es que en su recepisé de demande de titre de séjour" dice que no puede trabajar, SOLO que estoy trabajando para el ESTADO hace ya 4 meses. Anyway, como no había nada que hacer, todo fue una pérdida de tiempo. Volví a subirme (colarme) en el colectivo y llegué a tiempo para poner mis cosas en la mochila, bajar a comer, volver y salir.
Antes de seguir con el relato, aprovecho la adquisición de mi cámara digital para demostrar por qué intento huir de Dunkerque cada fin de semana. Digamos que no es lo mismo salir de la estación y encontrarse con esto:


que con esto:

Aunque probablemente, si estos muchachos te están esperando en la entrada de la estación, no te den muchas ganas de ingresar:


En fin, en la estación de Dunkerque me encontré con Mónica (la otra argentina que vive en Dunkerque, sólo que ella VIVE definitivamente acá) y con su hermano, que se iban a Lille a visitar amigos, just like me. Creo que fue el único, o uno de los únicos viajes que hice charlando con alguien.
Como ya es costumbre, en la línea estaban haciendo trabajos, así que tuvimos que tomar un micro hasta Hazebrouck y un tren hasta Lille. Llegamos y nos despedimos casi inmediatamente, pues sólo tenía una hora y media para buscar mi tan ansiado "titre de sejour". Caminé unos 15 minutos abajo de la lluvia (que ya forma parte de mi vida y es una con mi cuerpo), más tiempo del que estuve esperando en la Prefecture para que me dieran mi tarjeta. Siiii, ya soy un francés de decimoquinta (o sea, un extranjero que puede dar vueltas por Europa hasta el 15 de mayo, jejejeje, ilusos). El resto de la jornada se desarrolló entre negocios, viendo ropa en liquidación y conteniéndome para no gastar mis escasos ahorros en todo (reflexión aparte: creo que durante las soldes, los negocios hacen una segunda rebaja alrededor de los 10 días de empezada la "temporada". Si lo hacen sin importar cuánto hayan vendido hasta el momento, es equilibrio de Nash cuando todos los consumidores esperamos SIN COMPRAR NADA hasta 10 días de pasado el inicio de las soldes).
Alrededor de las 18.30 el mensaje de Julia de que ya está de vuelta del trabajo me impulsa hacia su casa, donde conozco a la nueva colocataire, Yamile, colombiana que vive en Argentina y va a pasar 4 meses en Lille (evidentemente, la mala suerte es un don que tenemos pocos). No mucho después llega Benjamin, cenamos y vamos Julia y yo a L'Hybride a ver Western, una peli francesa buena pero larga. Obviamente en el lugar me encuentro con Pascaline y Kevin, pero dado que ese día estaban los dos trabajando en el lugar, no hubo tiempo para más que un saludo. Volvimos a la casa de Julia, nos quedamos charlando un rato con Fanny, la otra colocataire del departamento, y después, al menos yo, me fui a dormir.
El sábado nos pusimos operativos alrededor de las 11 de la mañana. Yo fui a terminar mi tour de compras, hasta que Julia* (acá quedaría bien poner "mamá Julia", pero como mi mamá se llama Julia, resulta demasiado extraño) me llamó a comer. Almorzamos restos de comidas pasadas, y nos pusimos en marcha Julia, Benjamin, Yamile y yo hacia Ypres, ciudad belga similar a todas (o sea, super linda), que recorrimos en aproximadamente 3 horas, pausa para un chocolate con Waffle incluida. Yamile llegó hace sólo tres semanas, así que me recordó un poco lo que es impresionarse con cada cosa que uno ve y hace (como ir de excursión 3 horas al extranjero, por ejemplo), por lo que su compañía fue ampliamente apreciada.
Volvimos alrededor de las 18, y gracias a la computadora que me prestó Benjamin pude hacer tiempo hasta el momento de volver a ir a L'Hybride. Esta vez fui solo, pero tampoco habría habido lugar para alguien más, pues el evento "7 heures pour l'Afghanistan" atrajo a demasiada gente al lugar, creo que más de la que ellos se esperaban. La película (cuyo nombre traducido no recuerdo), fue espectacularmente buena, creo que la mejor que vi hasta ahora en mis idas a ese lugar. A la salida del cine recibí un nuevo mensaje de Julia indicándome el lugar en que estaban, una reunión de amigos en una casa.
¿Alguien lleva la cuenta de mis errores de 2009? Bueno, súmenle uno más, porque si bien mi instincto me decía que era mejor volver a la casa, algo dentro mío (debe ser el hígado que está destruido por la cerveza) me impulsó a ir, sólo para encontrar una manga de ignorantes con sus típicos chistes de "Where's Brian?" que pensaban que no podía venir de otra parte del mundo que los Estados Unidos debido a mi nombre y que, como ellos, también tenía una discapacidad fisiológica para hablar lenguas extranjeras (punto cúlmine de mi paciencia). Por suerte, mi estadía no duró más de media hora, y alrededor de las 12.30 ya estaba de vuelta en la casa, acostándome para dormir (sí, que viejos que estamos...).

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