martes, 14 de octubre de 2008

Semalille

El lunes me levanto tempranito para tomar el tren. Destino: Lille. Empiezan las jornadas pedagógicas en esa ciudad, a cargo de dos profes de español que resultan muy, pero muy simpáticos. Tres días en que nos enseñan cosas de la región (20 minutos de Bienvenue Chez Les Ch'tis incluidos), nos tiran ideas para aplicar durante el trabajo, y terminamos con una visita guiada (por nosotros) por toda la ciudad, esa ciudad magnífica que es Lille, con su arquitectura soberbia y bien mantenida, la gente que le da una vida continua a la ciudad, etc. Además, sirvió para conocer a otros asistentes que hablan el mismo idioma que yo, cuando uno está lejos de casa esas pequeñas cosas se vuelven indispensables. Las noches las paso en casa de Julia, y disfruto también de su inventiva culinaria y la de Benjamin, ojalá me den la oportunidad de ser su conejillo de indias nuevamente.
El miercoles por la tarde es el regreso a mi insípida ciudad. Llego alrededor de las siete, y tengo que apurarme a llevar la ropa al lavadero, antes de que cierre, una hora después. Si bien lo logro, el lavado sobrepasa las 20hs, y la puerta se cierra tras de mi, y las luces se apagan. Momento de desesperación: es posible que me haya quedado encerrado toda la noche en el lavadero. Pruebo de abrir la puerta, y lo logro, pero ahora tengo un problema no menor: si pongo un pie afuera antes de que termine el lavado y secado, toda la ropa queda ahi adentro, y yo afuera. Sin nada para hacer, espero pacientemente a que termine el lavado. Vuelvo a la habitación, y obviamente perdí la cena en el comedor, asi que me voy a la cama sin casi nada (algunas cosas dulces todavía se encontraban comibles).
Jueves por la tarde es día de examen médico en Lille. Luego de hacer unas averiguaciones de colectivos y demases, tomo el tren junto a Na ( si dijiste la asistente China, acertaste). Es un poco dificil hablar con ella, digamos que no es simpático cuando le tenés que preguntar a una persona qué es lo que dijo (en francés, obviamente) todo el tiempo, porque su acento es ininteligible. Luego de un viaje callado, llegamos al hospital, donde aparecen Hernesto y Alejandra, asistentes Argentino y Mejicana respectivamente, en Lille. Eso hace mucho más amena la espera. Caen otros asistentes hispanoparlantes, el examen no demora más de 15', y decidimos ir todos a comer algo en un Kebab, maravilla culinaria barata árabe entre tantas. Na no va, no llegué a entender bien por qué, pero nosotros comemos algo, y ya se hace hora de volver, todavía quedaron cosas pendientes acá.
El viernes a la mañana, bien tempranito, empiezan las clases con Claudie. Ella tiene un grupo de alumnos bastante mejor que los demás, así que la clase se vuelve muy amena. Luego viene una clase con Virginie, y otra con Marga (sí, con ella tengo varias clases lamentablemente). Como rápido porque a las13.30 tengo que estar en el collège, y de todas formas llego tarde a le reunión con Morgane, la profesora. Si bien la primera vez que la vi me cayó bastante mal, debo admitir que me equivoqué con ella: resultó muy simpática, dispuesta a ayudarme con todo, y hasta me propuso actividades extralaborales para hacer en esta ciudad que parece tan vacía de contenido. Amablemente me deposita en el liceo media hora más tarde, y es entonces cuando empieza mi viaje a Bélgica, el reencuentro con Maëlle.

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