domingo, 15 de marzo de 2009

Luxemburgo, el no-pais

El lunes a la mañana, luego de la inspección del departamento por parte de su dueña, partimos rumbo a Bruselas. Dado que el viaje era bastante largo (aproximadamente 5 o 6 horas), decidimos hacer una escala en la ciudad de Luxemburgo, capital del ducado de Luxemburgo, hasta hace un par de días paraíso fiscal europeo.
¿Por qué el no-pais? Bueno, por empezar, es un ducado, o sea que no es un país hecho y derecho, pero principalmente porque Luxemburgo, si bien es muy, pero muy lindo, lleno de casas antiguas (muchas de ellas con esas torres cónicas de estilo medieval), miradores por doquier, un parque bien en medio de la ciudad enorme y muy bien cuidado, es un lugar en donde da la sensación de que no pasa absolutamente nada. De verdad ¿alguien alguna vez escuchó, leyó o vio alguna noticia sobre Luxemburgo? Bueno, ellos tampoco, porque la enorme mayoría del diario refiere a la situación internacional, y la parte local tiene noticias del tipo "Crean un perfil falso del Primer Ministro en Facebook"....como decíamos con Javier, a ese lugar le faltan un par de ladrones y/o asesinos, al menos que maten de mentiritas, no sé, algo...
La foto la debo, tendré que esperar a que alguien del Team B (o sea la familia menos yo, que soy el Team A) se digne a mandarme alguna. Por suerte para nosotros, este tipo de ciudades tan poco extendidas permiten que uno las visite de manera fácil y relativamente rápida, sobre todo cuando se sigue el recorrido que te marcan en la oficina de turismo. A eso de las 17 volvimos al auto y, aproximadamente a las 17.30, ya estábamos en Bélgica (sisi, Luxemburgo es MUY chico), a apenas una hora y media de Bruselas, donde nos recibió la dueña en patas. Un departamento demasiado raro, con una extraña configuración de camas para 5 personas, pero como punto a favor, con un lavaplatos salvador de after-meals.
Poco después de instalarnos, caímos en la cuenta de que no teníamos absolutamente nada para comer, y ya eran aproximadamente las 20, lo que aquí implica "todo cerrado". Por suerte, todo excluye a los kiosquitos árabes, que nuevamente nos salvaron las papas. Después de comer e intentar acceder a internet (por suerte en ese bendito país las conexiones no vienen bloqueadas con contraseña por defecto), fuimos a dormir para no desaprovechar el poco tiempo que tendríamos en Bélgica.

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